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Al resolver cada una de las tres fases del átomo primitivo, hemos tenido la ocasión de apreciar en los resultados diversos vínculos entre las matrices nucleares descompuestas e invertidas. Después de exponer estos cálculos, pudimos afirmar que estas fases son completamente complementarias. Es ahora cuando hemos dado un paso más adelante, al trasponer los valores de estas fases dentro de sus propios marcos de interpretación, es decir, dentro de su contexto gráfico, para volver a afirmar de nuevo que todas estas fases se encuentran completamente interrelacionadas. Partiendo del factor común principal (5), que es de donde derivan los sumatorios descompuestos e invertidos, podemos comprobar que esto se cumple, teniendo en cuenta los resultados obtenidos en los modelos que hemos considerado como inestables:

Rfei : Resultado fase estable (sumatorios invertidos).
Rfderi : Resultado fase de desintegración y expansión rápida (sumatorios invertidos).
Rfed: Resultado fase estable (sumatorios descompuestos).
Rfderd: Resultado fase de desintegración y expansión rápida (sumatorios descompuestos).
Noventa grados (90º) son los ángulos que le corresponden a cada uno de los cuatro cuadrantes cartesianos. Como hemos podido observar, cada espiral en sus diferentes representaciones gráficas, describen un ciclo completo, teniendo en cuenta como referencia las diferentes octavas que cubren de una forma completa estas cuatro espirales «A-B» y «C-D».
90 x 4 = 360º
Antes de haber desarrollado los cálculos de esta teoría, recordemos que partimos de las tablas de multiplicar, que son matrices 3 x 3 posiciones. Entendemos que era preciso que partiésemos de estas matrices, las cuales gráficamente tienen una configuración cúbica para poder llegar a estas consideraciones. Aunque cuando trasponemos estas representaciones cúbicas a sus correspondientes representaciones esféricas o circulares, será cuando podremos llegar a la siguiente conclusión que nos remite a las correspondencias del punto de partida:

Representación 9. Correspondencias de los números naturales con su factor común.
Teniendo en cuenta que el origen de esta representación es cero (V, H = 0), tal como lo hemos demostrado ya, podemos comprender que tiene una relación directa con el número esférico o circular. Por tanto, desde este momento podemos comprender mejor a su vez que todos los números naturales dispuestos en esta representación geométrica, tienden a igualarse al factor común. De esta manera podemos apreciar que se simplifica en la matriz 3 x 3 posiciones la representación de la Santa Cruz (V-H ó D1-D2). Será por tanto desde este momento cuando podremos llegar a considerar la paridad de todos los números naturales (5 + 5), para llegar a la conclusión que el número cero es efectivamente un valor nulo, aunque aparente a nuestra inteligencia, queriendo decir con esto que es un número de origen que hasta este momento ha pasado desapercibido, para llegar a creer con nuestra razón limitada que este número no tiene ningún valor desde su singularidad. Esto significa también que el eje de cualquier representación geométrica, como podría ser por ejemplo el de nuestro planeta Tierra, desde este momento lo podremos considerar también como un valor unitario, semejante en este caso a la de cualquier huso horario.


Tabla 25. Relaciones entre las correspondencias.
(V) = 16 + 1 + 94 = 111 (V) = 1 + 6 + 1 + 9 +4 = 21
(H) = 27 + 1 + 83 = 111 (V) = 2 + 7 + 1 + + 8 + 3 = 21
(D1) = 61 + 1+ 49 = 111 (D1) = 6 + 1 + 1 + 4 + 9 = 21
(D2) = 72 + 1 + 38 = 111 (D2) = 7 + 2 + 1 + 3 + 8 = * 21
El número * 21 se relaciona con el doble factor común 12 del número esférico o circular (5), y pueden comprobarse estas relaciones a partir de la siguiente sección, que en este caso hace referencia a las fases del átomo primitivo que comprende la Teoría del «Todo» principio de unificación: Una aproximación al origen del universo.
(V) = 258 / 111 = 2,324324324
(V inv.) = 852 / 111 = 7,675675676
(V + V inv.) = 10
(H) = 456 / 111 = 4,108108108
(H inv.) = 654 / 111 = 5,891891892
(H + H inv.) = 10
(D1) = 357 / 111 = 3,216216216
(D1inv.) = 753 / 111 = 6,783783784
( D1 + D1 inv.) = 10
(D2) = 159 / 111 = 1,432432432
(D2 inv.) = 951 / 111 = 8,567567568
(D2 + D2 inv.) = 10
Después de apreciar por medio de estos resultados que acabamos de obtener que derivan de la representación gráfica relacionada con las correspondencias de los números naturales con su factor común que nos ayudan a llegar a la conclusión de que X = 1 = 5 = O, finalmente recurrimos a la última demostración que nos confirmará de nuevo que 5 = O. Lo que haremos a continuación para poder conseguir este fin, será distribuir todos los números naturales en una tabla 3 x 3 posiciones, pero en esta ocasión para cada uno de estos le agregaremos el número esférico o circular (5), como vemos a continuación:

Tabla 26. Cadencia de los números naturales con su número esférico o circular.
Ahora que hemos operado obteniendo estas equivalencias o simetrías que como ya sabemos refieren a la configuración del modelo matemático universal de la Santa Cruz (X = 5), procederemos a sumar todos los valores de la tabla, para detenernos en el análisis del valor que vamos a obtener a continuación.
Valor total cadencia = 15 + 25 + 35 + 45 + 55 + 65 +75 + 85 + 95 = 495
Como acabamos de observar, este valor que hemos obtenido (495) de la misma manera que toda la cadencia numérica de la tabla anterior, si tenemos en cuenta lo nos dice Pitágoras, son números esféricos o circulares, porque sus potencias terminan en cinco, aunque tenemos que considerar que hemos excluido de este sumatorio el número que lo relaciona con el sistema decimal, que en definitiva resultan ser los múltiplos del número esférico o circular (10, 20, 30…). Por esta razón volveremos a realizar de nuevo el sumatorio de esta cadencia considerando en esta nueva ocasión el número cero, tal como hemos aprendido a concebirlo en este estudio, es decir, relacionándolo con el número esférico o circular (5 = O).
Valor total cadencia = 5 + 15 + 25 + 35 + 45 + 55 + 65 +75 + 85 + 95 = 500
La consideración final en este sumatorio cuando valoramos el número cero (O), nos confirma finalmente que efectivamente este número tiene este valor, es decir, cinco (5), ya que con este número (5 = O) conseguimos redondear el resultado. La cadencia de este número en la sagrada Escritura nos indica que es un número perfecto o sagrado, pues, por ejemplo, el jubileo judío se celebraba cada 50 años (Lev. 25,8-13) y este número se repite de una manera muy particular en la matriz universal 9 x 9 posiciones, pudiendo representar simbólicamente el misterio de la Santísima Trinidad, es decir, Tres personas divinas en un solo Dios (50 + 50 + 50 = 150 *). También tenemos la referencia a los 500 discípulos o seguidores que el apóstol Pablo menciona que Jesús resucitado se les apareció al mismo tiempo, después de la evidencia histórica de su resurrección (1 Co. 15,6). Y finalmente el milagro de la multiplicación de los cinco panes y dos peces, que fue cuando Jesús alimentó a 5.000 hombres, sin contar a las mujeres y niños (Mt. 14,13-21; Mc. 6.30-44; Lc. 9,10-17; Jn. 6,1-14).
Reconocemos la importancia de este número (15O), porque también lo encontramos en otros resultados dentro del marco de la Teoría del «Todo» principio de unificación: Una aproximación al origen del universo:
3.1. Número esférico o circular (5 = O).
3.2. Correspondencias del número esférico o circular (X = 1 = 5 = O).