Dirección:
Almonte (Huelva)
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ENTRADA PUBLICADA APROXIMADAMANTE EL DÍA 9 DE AGOSTO DE 2025. (Recuperada de la papelera).
Disolución de la escuela de agradecimiento que he pertenecido durante casi un año (Carta al fundador de los F.M).
Querido P. Santiago Martín y familia Franciscana de María.
No ha pasado demasiado tiempo y no me ha quedado más remedio que volver a dirigirme a Uds. para que puedan conocer de primera mano los estragos que han ocasionado lanzando la bomba de los “enfermos mentales” que en verdad somos aquellas personas que tenemos un dolor especial en nuestras almas. Ya difícilmente podrán reparar los daños, pero en mi caso todo esto ha servido para que finalmente la titular de mi escuela de agradecimiento haya terminado por disolver el grupo.
Ciertamente habría que decir que todo esto ha coincidido con un roce que una hermana de la escuela ha tenido conmigo, tras haber intentado hacerle una corrección fraterna. Como esta hermana ha terminado creando cierta inestabilidad en el grupo por la molestia que sentía hacia mi persona, desgraciadamente toda nuestra relación que quedado rota por completo.
Lo peor es que la titular de esta escuela no me ha dejado actuar como un cristiano que trata de resolver un conflicto, pues en vez de dejarme explicarme en otro grupo que hicimos a con independencia al principal que servía para poder publicar mensajes emergentes, me ha censurado y ha terminado bloqueándome en el mismo. Para que puedan conocer todas las aristas posibles de esta prueba que no han sabido superar mis hermanos, es necesario que puedan conocer el último mensaje que publiqué en el grupo general y que otros hermanos no llegaron a tener la oportunidad de conocer para poder involucrarse en este problema que nos ha surgido y que en cuestión de dos minutos se la titular procedió al borrado y bloqueo de mi perfil fue el siguiente:
Queridos hermanos:
Teniendo en cuenta que mañana volveremos a vernos por videoconferencia, no me queda más remedio que comenzar a aclarar la circunstancia que ha hecho que Pilar haya cesado por completo su actividad en este grupo creado por ella.
Supongo que alguno de vosotros se ha podido percatar que me tomo muy en serio mi vida espiritual, pues yo soy cristiano y no juego a ser cristiano.
Es muy posible que Pilar se haya comunicado en privado con alguno de vosotros, aunque yo prefiero ser transparente, por lo que desde un principio he tenido la intención de aclarar esta situación de forma abierta para todos.
Resulta que el lunes pasado Pilar hizo un comentario sobre los “enfermos mentales” que al menos a mi me resultó hiriente. Teniendo en cuenta que el Señor nos recomienda practicar entre nosotros la corrección fraterna, yo he querido ser fiel a su palabra y es lo primero que hice, pero en privado. Como no somos perfectos y nos podemos equivocar como posiblemente ha podido ocurrir en mi caso, en un principio Pilar se molestó mucho, pero yo le pedí perdón.
Si Pilar no recapacita no me quedará más remedio que publicar las conversaciones, aunque ya os he dado demasiados detalles antes de que pueda suceder esto. En primer lugar, os prometo que traté de ser delicado con ella, pero esto le ha servido para rechazarme. Y, en segundo lugar, con independencia de que pueda tener ella razón en que no fui delicado en esta corrección, ya le he pedido perdón. Yo os pregunto hermanos y deberíais de comprometeros para corregirme a mi o a ella ¿Qué más tengo que hacer para que Pilar deje de consentir las obras de la carne que entre otras cosas son las enemistades, las rencillas y divisiones?
Si un cristiano calla por temor sabiendo discernir donde esta lo bueno y lo malo se hace en este caso cómplice del mal. Yo no siento que estoy haciendo nada malo poniendo en vuestras manos este asunto, pues deberíais de saber como yo que hablar esto entre todos forma parte del segundo paso de la corrección fraterna. Yo espero que Pilar recapacite y quiera al menos dialogar, porque lo último que no desearía es que termine pasando como una pagana.
De momento no os digo nada más, pues tengo esperanza de que Pilar bien sea de forma pública en este grupo o de forma privada podamos llegar a darnos la paz como hermanos.
Teniendo en cuenta que tanto la titular como la persona ofendida que ha enredado en privado con todos los miembros del grupo me han bloqueado, he podido enviarles por otros medios aún a mi alcance para decirles que se han comportado como verdaderas paganas jugando a ser cristianas. Mis palabras incluso al final no han sido de rechazo y aspereza poniéndome en su lugar, pues en todo caso les he comunicado que esto que han evitado por comodidad y falta de compromiso lo van a seguir experimentado en sus vidas y por mi parte les he comunicado también que gracias a Dios por medio de este oprobio y menosprecio que me han hecho me han ayudado a ser un poco más humilde. Esto ha hecho que me despidiera de ellas dándoles las gracias y deseándoles que Dios las bendiga.
Aprovecho finalmente esta ocasión para comunicarles que cuando publicaron Uds. la caricatura de mi testimonio remarcando que no era un enfermo físico, aproveché el esfuerzo y sacrificio que hice para que pudiesen comprender la grave injusticia que habían cometido para publicar las últimas conversaciones mantenidas entre ambos. En un principio pensé que podría servir para evitar que mis hermanos se vieran sumidos en la tiniebla de la ignorancia que como ya les dije lleva a la confusión y genera aún mayores sufrimientos. Pero como las conversaciones en las que traté de hacerles reflexionar eran bastante amplias no podía publicarlo en el grupo de WhatsApp. Esto me inspiró la idea de publicar estos textos que ya conocen en mi espacio de evangelización en línea. Ahora puedo decir con mayor firmeza y convencimiento que «para aquellos que aman a Dios todo les sirve para bien» (Rm. 8,28). Comprendo que todo esto ha servido para que otras personas puedan conocer ahora y más adelante parte de la razón que explica la percepción injusta que tienen muchas personas hacia aquellos que piensan que tenemos una “enfermedad mental”. Si las personas dedicasen más tiempo en conocer a aquellos que padecemos un dolor especial en nuestras almas y no cayesen en la tentación de hacer un juicio parcial y reduccionista de su vida, este concepto injusto donde se termina clasificando psíquicamente a una persona con una “enfermedad mental” no existiría. En resumen, la moraleja está en tener mayor capacidad de comprensión para que al menos nosotros los cristianos evitemos y enseñemos al mundo a no usar este tipo de categorías entre personas.
MUCHAS GRACIAS
Jesús