Dirección:
Almonte (Huelva)
Disponibilidad completa:
E-mail: buenanueva@hotmail.es

Burofax dirigido al obispo de mi antigua diócesis de referencia, para buscar su apoyo y compartir con él varios proyectos de evangelización.
Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio Prieto Lucena.
Es un gusto poder dirigirme a Ud. por primera vez de esta forma tan directa, pues es posible que desde hace un tiempo no sepa que llevo enviándole algunos correos electrónicos a su secretario particular que en este caso tienen relación con la actividad en la vida real que trato de compartir con otras personas a través de mi humilde apostolado en Internet.
Esta vez como podrá comprobar por sí mismo lo hago de una manera muy personal, ya que tengo que decirle algo muy importante que en este último sentido a priori pueda pensar que le importe menos, aunque el hecho de poder dedicar mi tiempo a nuestra Iglesia me hace creer que estos dos aspectos se encuentran estrechamente unidos. Tendría que contarle muchas cosas, pero voy a tratar de ceñirme a lo esencial para intentar que pueda comprender la trascendencia del proyecto que traigo entre manos y que desde este momento que lo comparto ahora con Ud. también lo pueda hacer suyo.
Soy una persona que hasta el 16 de septiembre de 2016 vivía en esta estupenda ciudad donde el Señor quiso que comenzase a despertar mi conciencia, que es la misma que actualmente desarrolla su ministerio episcopal. De pequeño mis padres me llevaban a Misa en la Iglesia de Santiago, aunque tengo el recuerdo de que mi padre por aquel entonces se distanció de Dios y solo quedó a flote mi familia por las oraciones y la práctica religiosa de mi madre. Tuve una infancia feliz porque gracias a Dios sentía que Jesús me acompañaba siendo niño y tenía una relación con Él propia de esta edad, pero a medida que iba entrando en mi adolescencia también terminé abandonando la práctica religiosa, ya que el mundo me absorbió por completo hasta los 25 años tras haber vivido una vida muy disoluta. Lo que si le puedo decir es que a pesar de que me acostaba enemistado con Dios y con una mala conciencia, nunca dejé de rezar antes de dormir algún que otro Padre nuestro y otros Ave María.
A esta edad tuve un accidente de trabajo que me hizo daño en la espalda y me tuvieron que operar de una hernia discal. El misterio del dolor gracias a Dios me hizo mirar de nuevo al cielo, pero más adelante tuve que pasar por la gran prueba de la “enfermedad mental”, por una serie de experiencias difíciles de comprender que por mi carencia de formación básica religiosa y una gran falta en la virtud de la prudencia no supe expresar a otras personas. Mi primera conversión está completamente unida al primer momento de contacto con los servicios de psiquiatría de la ciudad Complutense. Entre el año 2004 y 2016 me ingresaron hasta diez ocasiones, aunque casi desde un primer instante he sido consciente que la causa de mis ingresos se debía a mi experiencia como cristiano que tengo que reconocer que seguía en ese mismo proceso en el que se despertaba aún más mi conciencia por medio de esta pesada cruz.
Tengo la memoria muy viva de que a partir de ese momento traté de buscar amparo en mi Iglesia y lo primero que hice al frecuentar la Misa diaria en el año 2008 fue solicitar la dirección espiritual del Vic. Ep. D. Javier Ortega. Tuvo mucha paciencia conmigo y se portó muy bien, ya que entre otras cosas hacía lo posible por transmitir mis torpes cartas a Mons. Juan Antonio Reig Pla. Sigo admirando y apreciando mucho a Mons. Reig Pla, porque me parecía y me sigue pareciendo un obispo muy valiente, pero lamentablemente le falto mucha caridad conmigo, ya que por causa de mi etiqueta psíquica y social le supuso un impedimento para poder creer ciertas confidencias que le hice y que por entonces ya publiqué en mi página Web anterior a la que actualmente administro.
Llegó un punto que el silencio administrativo por parte de este obispo tal como sucede en la inmensa mayoría de estos casos clamó al cielo, ya que estuve a la espera de respuestas suyas dos años y medio. Tomé la determinación de cometer una de las locuras más grandes que he podido hacer en mi vida, que fue desnudarme en mi parroquia de San Juan de Ávila tras finalizar una Misa dominical. Este último suceso junto con la gran persecución que ya padecía por parte de mis familiares, el mundo e incluso también por mi propia Iglesia me provocó la extrema necesidad de cambiar de residencia y venirme a vivir a mi casa en Almonte (Huelva).
Este breve relato que le acabo de hacer resume a grandes rasgos los detalles necesarios para poder compartir un documento que le enviaré por correo certificado, que como podrá comprobar es una “Denuncia por persecución psicológica por causa de la religión” dirigida al Defensor del Pueblo Español. Este documento donde tengo la oportunidad de responder a todos los informes psiquiátricos emitidos por los servicios de psiquiatría de la Comunidad Autónoma de Madrid, desarrollo con mayor detalle el principio de esta persecución encarnizada por la causa de Cristo que llevo padeciendo ya desde hace 22 años.
El motivo principal que me ha movido a presentar esta denuncia por persecución a esta institución supuestamente independiente del Estado se debe en un principio para ponerla a prueba, ya que como bien sabrá se han esforzado con una más que sospechosa saña contra nuestra Iglesia por la cuestión de los abusos sexuales de eclesiásticos. Ahora desconozco que podrá opinar al respecto, pero al menos este servidor que le escribe le gustaría saber cómo responden ahora con un caso diametralmente opuesto, cuando los poderes del Estado me han amenazado, acosado, coaccionado y abusado por medio de sus diversos mecanismos de control social para que renunciase a seguir dando mi testimonio radical como cristiano y a pesar de este gran daño que me han hecho, en contraposición a las víctimas por abusos sexuales les he podido perdonar. Debe de saber al respecto que esta confrontación por mi parte solamente tiene el fin de humanizar los servicios de salud mental.
Para finalizar, tengo que decirle con profundo pesar que en la diócesis en la que me encuentro actualmente estoy en la misma situación anterior, pues no parece que encaje en los quicios de los pastores de este tiempo, tal como le sucedió exactamente a nuestro Señor Jesús, cuando éstos esperaban que viniera de una forma victoriosa hecha a la medida de su razón. Casi todos siguen sin darse cuenta de que Dios actúa como menos lo espera el hombre, y así seguirá siendo, porque detrás de todo no hay ninguna casualidad, sino un misterio que con fe espero que pueda ir descubriendo poco a poco.
Atte.: Jesús del Pino Marín (Aspirante a siervo inútil)
Fdo.: En Almonte a 11 de agosto de 2026
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