Dirección:
Almonte (Huelva)
Disponibilidad completa:
E-mail: buenanueva@hotmail.es

Ayer fui agredido por unos falsos cristianos dentro de la Pquia. de Ntra. Sra. de la Asunción en Almonte (Huelva).
Ayer día 20 de agosto, primer día en el que la imagen de la Virgen del Rocío se encontraba en la localidad de Almonte (Huelva), fui agredido por unos falsos cristianos al finalizar la Santa Misa.
Todos estos sucesos los tengo grabados en audio, pero tratando de resumir el relato lo máximo posible, cuando entré a las 20,15 h al templo, ya había comenzado el Rosario. Desde este preciso instante tuve que llamar la atención a la multitud, puesto que con el ruido que llevan en sus corazones y que meten en este lugar sagrado, no estaban respetando la paz y la santidad del lugar. Pasadas las nueve de la noche, dio comienzo la Santa Misa, y por mi parte, lo único que varió con respecto a mi práctica común de otros momentos anteriores fue que cuando el párroco me dio la comunión de rodillas, para poder expresar mi cumplimiento con el primer mandamiento de la ley de Dios, respondí con todas mis fuerzas ¡! AMÉN ¡!
Me fui al reclinatorio del sagrario, que fue el lugar donde estuve desde que entré a la Iglesia hasta el final. Me puse de rodillas en el suelo, y cuando pude digerir la Santa Hostia me postré delante del sagrario. Terminó la Santa Misa y después de la Salve, estas fueron mis palabras que más o menos tenía pensado decir de memoria y que se pueden escuchar en el audio que le sucede a continuación.
Señor apodérate de mí, úsame como Tu torpe e inútil instrumento.
Voy a grabar estas oraciones y amonestaciones en voz alta, puesto que conozco la mala fe de aquellos que creen obrar correctamente. Estaré aquí haciendo mi acción de gracias después de comulgar solamente 15 minutos y me iré hasta otro día.
Como se puede apreciar en la grabación, no me dejaron terminar las última oraciones y amonestaciones tanto para los fieles como sacerdotes y otras autoridades, ya que personas desconocidas comenzaron a agredirme en el suelo cuando estaba boca abajo y arrastrándome por el suelo de la parroquia hasta echarme de mala manera en la puerta de la calle, y allí seguí hasta que se cumplieran los 15 minutos postrado en el suelo. Fue tanta la malicia de aquellos hombres que incluso me llegaron a meter un chicle en el oído interno.
Ya en la puerta lateral izquierda de la parroquia intervinieron dos mujeres de la Policía Local que hacían su servicio de paisanas que trataron de dialogar conmigo. María José es una mujer que viene a Misa de vez en cuando y que es policía a pesar de saber que me habían agredido dentro de la parroquia, antes de tratar de identificar a los agresores, simplemente se conformó con tratar de convencerme para que me levantara del suelo diciéndome que aquello era un “numerito”, quizá ignorando por completo la razón y los maltratos que tuvieron que padecer los Santos Profetas del Antiguo Testamento, nuestro Señor Jesucristo, como modelo de profeta por excelencia y resto de hombres de Dios que hemos seguido sus huellas. Cuando me levanté a mi alrededor estaba un numeroso efectivo de la Policía Local que se despreocupó por completo en cumplir la función de velar por mi integridad, dejándome en manos de gente violenta con la idea de que me sirviera de escarmiento y no se repitiese de nuevo esta manifestación que entra dentro de la libertad de culto que garantiza y regula la Ley Orgánica 7/1980 de la Libertad Religiosa.
Fui demasiado indulgente con la Policía Local, aunque otro día no volverá a suceder, ya que si vuelven a actuar de esta misma manera me veré obligado a solicitar sus números de placa, pues si de nuevo no llegase a tener la ocasión de que me faciliten la identificación de mis agresores, me veré obligado a denunciarles a ellos por no cumplir con su trabajo. De cualquier modo, en esta denuncia quisiera manifestar que después de actuar de esta manera, se hicieron cómplices de mis agresores. Por estas razones priorizo poner la denuncia en el Cuartel de la Guardia Civil de Almonte, puesto que según me ha indicado mi abogado, este operativo ya se encuentra involucrado.
Finalmente me dirigí al centro de salud para que me hicieran un reconocimiento médico. En las fotos se puede apreciar las heridas de esta agresión. Un hematoma en el bíceps derecho y otro en el lado izquierdo de mi barriga.
Quisiera dejar también constancia en esta denuncia que, al día siguiente de estos sucesos relatados anteriormente, familiares directos como mi hermano Juan Francisco del Pino Marín, me ha enviado por WhatsApp mensajes que me amenazan de nuevo con meterme en el psiquiátrico, y también me agrede verbalmente con palabras ofensiva como IMBECIL o ZUMBAO por mi supuesta enfermedad mental que aún sigue sin ser demostrada por la psiquiatría. Denuncio a este hermano mío por su inclinación cainita, pues no temo ser ingresado de nuevo, lo que temo es que el quiere procurarme este daño sabiendo que mis padres ya mayores llevan años a mi cuidado. Mi madre con 86 años con una demencia y mi padre con un enfisema pulmonar que requiere constantemente de mis atenciones para poder aplicarle tratamientos con el nebulizador en caso de nuevo ingreso quedarán desatendidos, cuando por desgracia este hermano está completamente despreocupado de sus padres.
He considerado detenidamente que no puedo ni debo extirpar de esta denuncia el sentimiento religioso, puesto que de hacerlo no se entendería de una forma real su contexto.padres

