Dirección:
Almonte (Huelva)
Disponibilidad completa:
E-mail: buenanueva@hotmail.es

El Señor me ha mostrado pequeños vestigios que nos conducirán de nuevo al camino novedoso y necesario del Evangelio (Nueva Vida en Cristo).
Antes de ayer día 22 la policía me sacó violentamente a la fuerza de la Iglesia y me han roto las gafas nuevas, motivo por el cual estoy preparando otra nueva denuncia, ayer día 23 volvió a suceder lo mismo con otro operativo distinto de la Policía Local de Almonte, por los mismos hechos, es decir, por haberme postrado en el suelo delante del Santísimo haciendo una oración por todos y aprovechando la ocasión para amonestar a las personas que especialmente meten el ruido de este mundo en la casa de Dios.
Antes de suceder estos hechos, tuve la ocasión de detenerme con parte de este operativo para poder dialogar un rato con ellos en la plaza del pueblo, cuando me dirigía por la tarde como de costumbre a escuchar la Santa Misa. Les dije que sabía perfectamente que ellos no eran personas de fe, porque no los conocía de haberles visto nunca en Misa, pero que cuando a nosotros los cristianos nos sucedían cosas que no entendíamos (pruebas, tribulaciones, etc.) teníamos que pedir a Dios paciencia en primer lugar y encomendarnos a Él orando de esta manera: Señor, ahora no entiendo nada, pero confío en Ti.
Cuando ellos actúan invadiendo el espacio sagrado, tal como les pude informar, no comprenden que estaban vulnerando conmigo la libertad de culto, que es una manifestación regulada y garantizada en la Ley Orgánica 7/1980 de la Libertad Religiosa, por lo que están incurriendo en un delito. Ellos justifican su acción violenta y abusiva contra mi persona porque dicen que estoy dando gritos, y aunque esto no es del todo cierto, porque lo que considero desde mi propia experiencia es que más bien tengo una voz viva semejante a la que tuvieron los profetas que conocemos en las Escrituras, servidor se encuentra en el contexto adecuado para poder actuar de esta manera y a quien deberían en verdad de sacar son a aquellos que creen que el lugar sagrado es una cantina, la plaza del pueblo o un patio de escuela. La razón en este caso particular es evidente, pues como no se pueden enfrentar a toda esa multitud ruidosa y rebelde contra Dios, lo hacen con en este caso con el colectivo minoritario, que en este caso soy yo quien lo represento es arremeter conmigo de la forma que lo hacen y esto es una injusticia en toda regla.
De la misma manera que la Policía Local de Almonte ignora y por tanto vulnera la Ley de Libertad Religiosa citada, le sucede exactamente lo mismo en este último sentido, pues existen leyes en España que protegen los colectivos minoritarios y vulnerables frente a la discriminación. En España, la Ley 15/2022 integral para la igualdad de trato y la no discriminación prohíbe cualquier forma de discriminación por razón de nacimiento, origen racial o étnico, religión, edad, discapacidad, orientación sexual o identidad de género.
Por medio de estas Leyes Orgánicas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tendrán que comprender con el tiempo se nos abrirá poco a poco a los cristianos un camino nuevo del Evangelio que no es distinto al que conocemos, sino que es el original, puesto que implicaría la posibilidad de revocar esas leyes ciudadanas absurdas y represoras que nos han impedido hasta este momento “vocear” o dicho con mayor propiedad ,“anunciar” de nuevo la verdad que es Cristo sin miedo a ser denunciados por las calles de nuestros pueblos y ciudades. Todo esto el Señor ha tenido a bien que comenzase desde la Voz que sale del sagrario de este emblemático municipio, que como algunos ya saben es la de este torpe e inútil instrumento suyo que se presenta aquí como su servidor.
A pesar de que este operativo de la Policía a Local me trató con violencia y abusaron de su autoridad de la manera que ya he descrito grosso modo, cuando me sacaron, después de haberles reprendido diciéndoles que eran unos hijos de Satanás, mantuvimos un trato afable y amistoso. Servidor les dijo que les estaba grabando y que no pensaba amilanarle en subir estos audios a mi Blog a pesar de que me arriesgo a ser denunciado por la Ley de Protección de Datos, porque de ser así, tengo pensado argumentar a Su Señoría que estas pruebas contienen un alto valor pedagógico, puesto que hay muchos cristianos que necesitan un impuso para que puedan tener el mismo valor o más que servidor para hacer frente a los poderosos que nos aplastan con su burocracia legalista y su gran corrupción. Este camino que iniciamos todos juntos a pesar de que muchos crean que me encuentro solo, es para esto, para romper con nuestros miedos y manifestarnos abiertamente al mundo para poder acabar con estos males que tanto oprimen a la humanidad.
A continuación, comparto la grabación reglamentaria que me he marcado de 15 minutos para poder actuar como ya comienza a ser de costumbre al terminar la Santa Misa. Tal como les dije, sé que ellos cumplen con su misión, y aunque ahora no comprendan nada, yo también debo de seguir cumpliendo con la mía. Dios quiera que pronto nos veamos muchos tirados a los pies del Señor, descansando en su presencia y disfrutando de la paz que Él nos transmite de esta manera, que sobrepasa todo entendimiento.
Finalmente, hoy como postre, ofrezco otro segundo audio que también tiene un alto valor pedagógico, puesto que después de hablar con los cuatro agentes y otros hermanos en la fe que me cuestionaban o me rebatían o solamente querían dialogar conmigo para poder comprender algo más, me volví a meter dentro del templo y ante una gran multitud me desnudé el torso y les mostré a todos las heridas del maltrato de aquellos hombres que por desgracia solo respiran maldad y violencia. Les dije con voz viva que estas eran las marcas de Cristo, las heridas que provocaban ellos también a Jesús cuando no respetaban la santidad y la paz del lugar. Que Cristo sufría en mí y yo sufría con Cristo. Que dejaran de maltratarle, puesto que no eran conscientes que con el ruido en su casa le volvía a flagelar y subirle a la cruz. Este gesto profético terminó cuando vino un hermano en la fe que trabaja también para el cuerpo de la Policía Local de Almonte y me invitó a salir diciéndome que me pusiera la camisa. Los cuatro agentes de Policía Local que me sacaron violentamente unos minutos antes observaban atónitos parados en la puerta lateral por donde me habían sacado. Tras este gesto profético, ya pude marcharme a casa muy contento, puesto que gracias a Dios había podido cumplir la misión que el Señor me había encomendado este día.