Solicitud permiso eclesiástico

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SOLICITUD DEL PERMISO ECLESIÁSTICO

En esta sección se facilita a todas las personas interesadas por este misterio que nos ha revelado el Señor el proceso de solicitud en curso del permiso eclesiástico (nehil obstat), consistente en la aprobación de la censura eclesiástica católica del contenido doctrinal y moral del presente escrito, previo al imprimátur. El fin último que se persigue es que no exista impedimento para que  pueda ser impreso este escrito.

Con el fin de poder ofrecer a todos los fieles laicos y hombres de buena voluntad la máxima transparencia, trataremos de mantenerles informados sobre todos los pasos que iremos dando con sus respectivas respuestas formales por escrito o de forma verbal.

El primer paso para poder establecer un contacto con el Obispo ordinario de la diócesis de Huelva se establece por medio del Pbro. Francisco Miguel Valencia Bando, Párroco de Ntra. Sra. de la Asunción en Almonte, rector del Santuario Nacional de la Virgen del Rocío, y Vicario Episcopal del Condado. El día 13 de agosto de 2024 se le hace entrega de toda esta documentación que ya se encuentra disponible en este espacio digital, con el fin de ponerle al corriente el propósito de este proyecto de evangelización que surgió en este pueblo de la Virgen del Rocío (Patrona de esta misión junto con san Francisco de Javier S.J). De esta manera se le ruega que desde este momento se comprometa y que no se desentienda de esta misión que nos encomienda el Señor a todos los cristianos y hombres de buena voluntad.

«Debido a que hace más de un año ya tuve la intención de mantener un diálogo por correo ordinario con el Sr. Obispo, lamentablemente resultó ser fallido, por lo que no debe de extrañar al lector que la introducción a esta carta sea en este caso muy personalizada. La libertad interior que muestro en los primeros párrafos de esta segunda comunicación con Monseñor Santiago Gómez Sierra creo que no deja a nadie indiferente, ya que el dolor que me ha ocasionado el silencio administrativo que acostumbran tener la mayoría de los prelados de la Iglesia Católica resulta ser en cierta medida inapropiado, más cuando una persona se encuentra en verdaderos apuros por causa de su fe. Por esta razón se espera que el lector pueda comprender mis palabras, pues en un principio posiblemente muestran algunos rasgos un tanto osados o visto desde una óptica evangélica se trata más bien de un diálogo con cierta parresia. Esta es la forma que considero más adecuada para poder conectar con los sentimientos y la conciencia del receptor. Finalmente puede apreciarse en esta comunicación que más adelante todo se suaviza con un tono más cálido.

Para aquellas personas que les pueda interesar conocer todo el cuerpo epistolar que he tratado de mantener con el actual obispo de Huelva, con el fin de poder contextualizar mejor estas comunicaciones, considero necesario remitirles a unos versículos que en este caso se citan en la segunda epístola de san Pablo a los Corintios «Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también lo somos nosotros. Porque, aunque me gloríe algo más todavía de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzaré; para que no parezca como que os quiero amedrentar por mis cartas. Porque a la verdad, dicen, “las cartas son duras y fuertes; más la presencia corporal débil, y su palabra despreciable”. Piense ese tal que lo que somos a distancia y de palabra por carta, lo seremos también en presencia y actuando». (2 Cor. 10,7-11).

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra.

Me complace saludarle de nuevo tras haber pasado más de un año de haberme dirigido a Ud. Quisiera precisar que este envío lo hice el día 25 de mayo por medio de una carta certificada con varios documentos personales adjuntos que consideré pertinentes para poder solicitar su ayuda.

Posiblemente se acordará de mí si le digo que en aquella carta pude informarle que hasta aquel momento había sido encerrado en un psiquiátrico hasta doce ocasiones desde el año 2004. Soy una persona que por causa de la justicia se ha visto envuelto en esta serie de apuros en reiteradas ocasiones y, como la palabra de los locos apenas tiene valor para aquellos que se encuentran al otro lado de la comodidad que presta la “normalidad”, lamentablemente ni tuve su visita en el psiquiátrico para poder detallarle la causa de mi persecución, ni tampoco se molestó en responder más adelante a esta oveja suya que de nuevo se vuelve a dirigir a Ud. Si le soy franco tengo que confesarle que durante esta estancia en el psiquiátrico tuve un haz de esperanza en que pudiera presentarse allí, pues, aunque fuese fugaz esta luz, pensé en el lapso aproximado de unas semanas que posiblemente al menos se molestaría en visitar a un hermano suyo en el sacerdocio que también estuvo encerrado y martirizado químicamente conmigo. Pero por desgracia fui testigo en primera persona también del abandono que padecimos por su parte. En aquel escrito que le envié puse de manifiesto que necesitaba su apoyo, tal como indudablemente lo necesitaba de igual manera el Pbro. D. José María Nieto.

Seguro que más de alguna vez ha presenciado la escena en la que un perro se queda impasible ante la presencia de un gato que pasa delante suya con toda tranquilidad. Así es el cristiano que se ha dejado domesticar por este mundo. El hecho de que la propia naturaleza no muestre una reacción que se ajuste a lo más predecible, resulta ser para todo hombre el causante de un estímulo que de alguna manera molesta e incomoda. Así es en el fondo el hombre de este mundo con los hijos de la luz cuando dejan de cumplir su función, que debería de centrarse en dar un testimonio que rompa los moldes, esquemas y patrones que fácilmente nos podemos crear a nuestra medida cuando no vivimos el amor loco de Jesús. Con esto quiero decirle que si queremos ser sal, luz y fermento como nos manda el Señor (Mt. 5,13-19), debemos de tratar de dar un testimonio rompedor, subversivo y revolucionario. Esto que acabo de decirle es una realidad que también me sirve para comunicarle que todo lo que pueda contarle de mi persona de forma directa e incluso pueda escuchar también desde este momento por medio de terceros, no debería permitir que sea para Ud. un motivo de escándalo, pues no soy yo, es Cristo quien vive en mí (Ga. 2,20).

Después de presentarme con esta introducción, quisiera decirle que el motivo de escribirle de nuevo se debe principalmente a la necesidad y al deber de poner en conocimiento a las autoridades competentes de la Iglesia un estudio de investigación que aborda diversos aspectos científicos y espirituales que en primera instancia entiendo que pueden redundar para hacer un bien al resto de mis hermanos en la fe, así como a otros muchos hombres de buena voluntad. Por medio de este estudio de investigación podemos llegar a demostrar de una forma experimental que la Santa Cruz es también un modelo matemático universal. ¿Se han dado cuenta que todas las civilizaciones avanzadas portan en su teléfono el signo que nos identifica como cristianos? Este es un fenómeno apenas reciente, pero tampoco hemos visto que los calendarios están llenos de cruces matemáticas. ¿Por qué se ha reservado Dios este misterio hasta este momento? Sin duda se trata de uno de los signos de los tiempos, un mensaje divino encriptado en caracteres matemáticos. Lo que sí puedo dar fe es que esto no se trata de un mero descubrimiento humano, pues unos días después de recibir esta revelación por parte de Dios, el Señor me concedió la gracia inmerecida de poder contemplar la luz del Sol sin padecer daños oculares «de día el sol no te hará daño» (Sal. 121,6).

Quizá es posible que pueda resultarle más difícil de creer además si le digo que este «nuevo» símbolo que ha nacido, fue profetizado en el año 1972 por el vidente católico argentino Benjamín Solari Parravicini bajo la denominación de la Cruz Orlada. «Esta cruz colocada dentro del Círculo, que puede ser liso u orlado con llamas, símbolo Sol, igualmente de Dios -será decir Dios -Cristo- será Amor-Fe-Luz, si lleva el corazón en la unión de brazos es decir en el cruce de los leños». Con esto quiero comunicarle que el amplio contenido de este documento que en parte se encuentra ya disponible en el Continente Digital, es algo esperado por muchos creyentes y hombres de buena voluntad, aunque en el fondo aún desconocen que se trata del presente misterio de la ciencia de la Santa Cruz. Cuando encontramos las relaciones directas de estas profecías que aluden a la Cruz Orlada con respecto a este misterio de la ciencia de la Santa Cruz, es cuando esta obra se convierte en un verdadero proyecto espiritual orientado en este caso en la tarea que nos hemos embarcado para poder llevar a cabo la Nueva Evangelización.

El contenido de esta obra de carácter científico y espiritual abarca aún más materia de interés general para todos los cristianos, aunque si me permite recomendarle como debe de proceder a su lectura, le invito a que pueda comenzar primero por mi testimonio de conversión. En esta sección trato de abordar también una reflexión extendida a modo de guía práctica para que todos los creyentes y hombres de buena voluntad podamos asumir la responsabilidad que nos corresponde dentro del ámbito de la salud mental, con el fin de poder construir todos juntos un mundo mejor.

En esta obra se recogen una serie de razones importantes que justifican la necesidad de predicar este misterio. Aunque hasta ahora la Iglesia ha puesto especialmente su apoyo en la filosofía y la teología para poder evangelizar y rebatir los errores propios de cada época, desde este momento no debería de ignorar que el papel de los matemáticos es esencial para poder ganar un conflicto bélico. Como bien sabe, nos encontramos en un momento crucial en nuestro combate espiritual con las tinieblas. Con esto quiero decirle que desde este momento no podemos prescindir de las ciencias exactas, con el fin de poder desentrañar otra multitud de misterios que esta disciplina del saber podría permitirnos conocer a la luz de la fe, para poder comprender otras dimensiones que hasta el momento presente son desconocidas para nosotros en la sagrada Escritura. Podemos estar seguros de que no existe ninguna referencia tan explícita en la sagrada Escritura que mencione otra ciencia ajena la misma en la que se requiera como es en este caso sabiduría e inteligencia, con el fin de poder discernir un gran misterio que como sabemos hace alusión al tiempo escatológico. Efectivamente, esta ciencia a la que nos referimos son las matemáticas: «Aquí hay sabiduría, el que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es 666» (Ap. 13,18).

Tal como ya le he podido comunicar, me surge la necesidad y el deber de poner formalmente este misterio en las manos de la Santa Iglesia, aunque con estas intenciones de paso debe permitirme el atrevimiento de poder solicitar un permiso eclesiástico para tratar de generar la confianza que merecen los fieles, y puedan conocer de esta manera de primera mano que esta obra no dice nada contrario a la doctrina y al magisterio de la Iglesia. Por esta razón se me ocurre sugerirle que pueda solicitar a un equipo competente el peritaje de este estudio de investigación. La autoridad que la Iglesia le ha otorgado también le hace competente a Ud. para poder dirigirse a cualquier Universidad Católica de nuestra nación u otro órgano científico que pueda atender esta necesidad. Por mi parte se me ocurre hacerle también la sugerencia para que pueda solicitar la ayuda del Grupo de Ciencia Razón y Fe (Grupo C.R.Y.F) de la Universidad de Navarra. Si lo considera oportuno, también puede solicitar en paralelo la colaboración de la Sociedad de Científicos Católicos de España (S.C.C.E).

 Si más adelante considera necesario consultar con alguno o varios especialistas en la materia, pueden contar con todas las hojas de cálculo que me han servido para poder operar o cualquier otra colaboración que soliciten por mi parte. También considero pertinente adjuntarles un documento adicional «Referencias», para que puedan tener desde un principio mayor criterio objetivo. Este documento recoge algunas correspondencias electrónicas relativas a diversas personas que han opinado o se han interesado también por este misterio, cuando tiempo atrás he tenido la ocasión de compartir algunos retales de tipo informativo que desde este momento gracias a Dios he podido compilar finalmente en este manuscrito.           

Estoy plenamente persuadido que este proyecto de evangelización que pongo en vuestras manos y que desde este momento les hago colaboradores y administradores de esta noble causa, sinceramente no me pertenece. Por esta razón confío que puedan ayudarme a propagar este mensaje de la manera que mejor les parezca oportuna, ya que creo humildemente que puede hacer un gran bien a muchas personas.

Le ruego su ayuda y colaboración.

De antemano le doy las gracias de todo corazón.

Dios le siga bendiciendo.

Se despide atentamente: Jesús del Pino Marín.

www.novaevangelizatio.org

buenanueva@hotmail.es

Tlf.: 636 753 259

En Almonte a 13 de agosto de 2024

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Descargar burofax certificado notarialmente

Esta solicitud realizada al obispo de Huelva aún no ha sido atendida hasta la fecha. El resultado de facto hasta el momento ha vuelto a ser un silencio administrativo.

Excmo. Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra.

Después de haberle expuesto en el burofax del pasado día 21 de noviembre mi deseo por ser pobre por amor a Cristo parece ser que no se ha interesado como para habernos conocido personalmente en este lapso.

Desde su punto de vista puedo comprender que esta intención no solamente pueda parecerle una locura, sino incluso un dolor de conciencia ante una Iglesia que por causa de su aburguesamiento vive instalada en la comodidad «Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Lc. 16,13). Por desgracia la mayoría de los sacerdotes no están acostumbrados a que se dirijan a ellos con parresía, pues esta libertad interior que tiene su sede en la fe, la esperanza y el amor auténtico hace que otros hombres les moleste la transparencia, y esto es precisamente lo que ha hecho que me haya convertido en un loco por Cristo. Debe de saber que la fe que tengo ha hecho que me una a la Iglesia pequeña que aún se mueve y se santifica especialmente por medio de la persecución. Por esta razón se deduce que cuando los cristianos evitamos ser perseguidos, es una señal de que estamos siendo más amigos del mundo que de Dios «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios».

Considero humildemente que esta intención personal de ser pobre por amor a Jesús es una prueba de que la vocación que surgió hace 13 años cuando quise ser sacerdote sigue estando intacta y que por esta razón es auténtica. Ambos sabemos que la Iglesia ha puesto límites en sus cánones para poder escoger a sus candidatos al sacerdocio bajo este criterio, aunque la revelación pública más bien tiene la puerta abierta para aquellos hombres que la jerarquía eclesiástica ha descartado para este propósito, pues San Pablo nos dice que «los dones como la vocación de Dios son irrevocables» (Rm. 11,29). Por tanto, si tenemos en cuenta que la vocación de Dios es irrevocable, esto significa que la Iglesia debería de ser más permisiva para poder evitar que muchos hombres con esta vocación queden en el limbo de la soltería. Por esta razón, como sucesor de los apóstoles le ruego para que pueda mediar en la Iglesia con el fin de derribar primeramente estas barreras en las mentes del resto de las autoridades eclesiásticas, ya que esto no permite valorar a las personas por lo que tienen en su corazón, sino que lo que hace más bien es juzgar por las apariencias, y esta exclusión en la Iglesia es una falta muy grave que no debemos permitir.

Lo que quisiera comunicarle en definitiva es la necesidad de cara al mundo que tenemos como Iglesia para que podamos volver a compartir también nuestros bienes, retomando de esta manera las costumbres de la Iglesia naciente y bajo este mismo contexto los sucesores de los Apóstoles puedan ordenar a sus candidatos al sacerdocio teniendo una sencilla instrucción como clave esencial para que se produzca un reavivamiento de la fe. Recordemos que en el Evangelio fueron los fariseos y escribas los hombres que estaban llenos de conocimiento, mientras que nuestro Señor fue un humilde carpintero y sus apóstoles hombres rudos que en un principio incluso la mayoría no eran letrados, pero que más adelante fueron asistidos por el Espíritu Santo. Por esta razón Santa Teresa de Ávila nos dice que:  «no se trata de saber mucho, sino de amar mucho».

Otro aspecto que me ha movido a volver a dirigirme a usted por medio de este burofax es la necesidad de comunicarle los desórdenes eclesiales que están sucediendo en Almonte. Por un lado, la residencia Madre de Dios en la que he podido hacer mis obras de caridad durante estos últimos años y al mismo tiempo poder participar de la Santa Misa de cada día, he tenido que tomar una medida seria, pues me he visto en la necesidad de interponer una denuncia por denegarme el derecho a poner una reclamación. Debido a la falta de colaboración de la dirección laica de esta residencia de mayores y quizá por el deseo de querer seguir manteniendo un expediente lo más limpio posible tomaron la descalabrada opción de ingresarme en el psiquiátrico. En definitiva, esta denuncia que tuve que hacer se debe a una denegación de derecho a poder poner una reclamación administrativa, aunque en el anexo que se adjunta la denuncia se detallan los desórdenes que tienen relación con la siguiente denuncia que me he visto en la necesidad de poner también.

La última denuncia que he tenido que poner el 26 de noviembre fue originada por un acto de parresía que tuve subiéndome a un banco después del acto litúrgico. Cuando terminó la Santa Misa y cuando el sacerdote despidió a los fieles, lo único que dijo este servidor dirigiéndose a los fieles y a las personas que eventualmente visitan los lugares sagrados es: «Os ruego hermanos que guarden silencio en este lugar sagrado […]». Acto seguido unos violentos me arrastraron frente al presbiterio y me sacaron a rastras dándome patadas en la espalda, hasta sacarme de la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción en Almonte. Acto seguido las autoridades del orden evadieron su responsabilidad de identificar a mis agresores y volvieron a tomar la resolución de ingresarme de nuevo en el psiquiátrico.

Soy plenamente consciente de que ha estado informado de todos estos sucesos desordenados en esta localidad de Almonte, ya que cuando he estado ingresado en psiquiatría esta última vez pasada desde el día 26 de noviembre hasta el día 17 de diciembre me lo ha hecho saber el diácono permanente que desarrolla su función como capellán en el Hospital Juan Ramón Jiménez. Lo sé porque D. Amador tuvo la bondad de hacerme el favor de comunicarle por medio de su secretario que de nuevo me habían ingresado en el psiquiátrico, entregándole de nuevo en mano una copia impresa descargada desde mi página web del burofax que le envié el 21 de noviembre. Tengo plena conciencia además de que no está actuando prudentemente ya que solo se está limitando a escuchar únicamente el testimonio que le está dando una sola parte que muy posiblemente es la eclesial. Debe de saber que me parece también bastante duro e injusto que haya tomado la decisión de quitarle a este capellán las otras parroquias que estaba gestionando por el simple hecho de haber actuado con nobleza haciéndome este favor. También me parece duro e injusto más viniendo de un prelado que aún no me haya permitido tener una audiencia con usted, quizá por los prejuicios que pueda tener hacia mi persona. Por esta razón he considerado oportuno enviarle por correo urgente las dos denuncias que he puesto junto con un pen drive en el que podrá escuchar si lo desea estas grabaciones con dichos sucesos desordenados en los que siendo Ud. la máxima autoridad eclesial en esta diócesis debería de actuar como árbitro (1 Cor. 6, 1-8).

 Espero que pronto pueda decidirse y me conceda la oportunidad de conocernos personalmente, pues tenemos muchas cuestiones pendientes importantes que debemos de tratar.

Se despide de nuevo este servidor suyo deseándole una Feliz Navidad.

Jesús del Pino Marín                                            

Fdo.: 

En Almonte a 20 de diciembre de 2024.

Segundo intento para solicitar una audiencia con Mons. Santiago Gómez Sierra

Esta solicitud realizada al obispo de Huelva aún no ha sido atendida hasta la fecha. El resultado de facto hasta el momento ha vuelto a ser un silencio administrativo.

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra.

La palabra «radical» es una palabra sospechosa. Y hoy más aún por sus connotaciones políticas. Un radical es un extremista. Un insensato, un imprudente. Lo contrario del equilibrado. No así en la espiritualidad cristiana. En la línea del seguimiento de Cristo, el cristiano debe ser radical y, en cambio, un cierto «equilibrio» puede ser ambiguo.

En términos cristianos, Jesús fue un radical. Replanteó la conversión a Dios, el cambio de vida y las actitudes éticas y religiosas desde su raíz, estableciendo su Evangelio como el único absoluto. Así fue percibido por la clase gobernante y sacerdotal y también por sus discípulos. Para muchos de sus parientes esto era un síntoma de locura (Mc. 3,21). Su radicalismo le costó la vida.

El radicalismo cristiano, sin buscarlo, puede llevar a conflictos y tensiones, fruto de la reacción que causa una fidelidad absoluta al Evangelio. A causa de Cristo, el cristiano será objeto de odio (Mt. 10,22-25; 18,21; Jn. 15,19-25; 16,1) y de división (Mt. 10,34-35). Jesús mismo fue objeto de odio y división, signo de contradicción (Lc. 2,34; Jn. 7,12-13), y frente a Él es imposible mantener la falsa prudencia de la indefinición, pues se está con Él o contra Él (Lc. 11,23). «He venido a provocar una crisis en el mundo: los que no ven, verán, y los que ven, van a quedar ciegos» (Jn. 9,39).

Creemos que es propio de una vida cristiana auténtica que seamos un cuestionamiento y eventualmente una santa protesta sobre la Iglesia y la sociedad. Sobre la Iglesia, en la medida que ésta es decadente, o ambigua, o ha perdido su dinamismo radical. Sobre la sociedad, en la medida que se deshumaniza o descristianiza y por lo mismo se hace fuente de opresión e injusticia.

Después de haber entendido su negativa de forma reiterada en la que ha evitado recibirme para poder tener una audiencia con Ud. desde el 25 de mayo de 2023 por correo certificado y en otras dos últimas ocasiones por medio de dos burofaxes entre las fechas 13 de agosto de 2024 y 20 de diciembre de 2024, me mantengo gracias a Dios con la paciencia y con la esperanza de que algún día pueda tomar la decisión para que podamos conocernos personalmente. Los cuatro párrafos que preceden a este son una selección de textos extraídos del libro  escrito por el Pbro. D. Segundo Galilea, Religiosidad popular y pastoral. Ed. Cristiandad (Madrid,1980). He considerado servirme de estos textos a modo de preámbulo porque me parecen muy apropiados para poder contextualizar el compromiso que tengo asumido como cristiano en nuestra Iglesia, así como en la sociedad y de esta manera hacerle comprender con toda luz que en mi caso particular no está obrando con verdadera caridad ni tampoco con la justicia de Dios.

Y como ya le he podido comunicar en otras ocasiones de diferentes maneras, la primera causa de su rechazo y la falta de apoyo que no he podido encontrar aún en Ud. se debe principalmente a que con mayor o menor consciencia a la gran ignorancia que tiene con respecto a mi persona porque al haberme subestimado como “enfermo mental” no ha dado apenas valor a mis palabras. Cierto es que todo lo que le he escrito sobre mis persecuciones aquí en Almonte y también con respecto al trabajo que de momento se encuentra a la espera de que pueda conocer mejor puede resultar voluminoso, y esto en esencia es lo que le ha dado pie a no poner demasiada atención, porque muy probablemente habrá pensado aquello mismo que le dijeron al Apóstol «¡Estás loco, Pablo! ¡Las muchas letras te han vuelto loco!» (Hch. 26,24).

Otras de las razones principales que hasta ahora han impedido que podamos tener un encuentro personal y que no quisiera dejar en el tintero ha sido hasta el momento su gran falta de compromiso pastoral, pues siendo Ud. la máxima autoridad en esta diócesis que podría haber mediado como árbitro para poder poner orden, ha evadido hasta el momento presente su responsabilidad. También ha influido su falta de valor apostólico para poner orden ante este bochornoso ejemplo que están dando algunos cristianos que en este caso tienen cierta autoridad civil e incluso eclesial, por lo que debería de saber que esta circunstancia adversa le hubiese podido servir para aprovechar esta ocasión para seguir el mismo ejemplo de san Pablo, para «anunciarnos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo» (Col. 1,28).

Han pasado cerca de diez meses tras aquellos escándalos en su diócesis y después de no haber hecho nada verdaderamente útil para el servicio a Cristo y su Iglesia parece que sigue impasible y quizá ya se le ha olvidado todas las cosas graves que ha sucedido en Almonte (Huelva). Por mi parte en este lapso he vivido un tiempo de confusión, ya que al no tener ningún tipo de amparo quedé herido en el campo de combate. Pero gracias a Dios he podido recuperarme y ahora puedo valorar mejor que muchas veces en la lucha de cada día es necesario afrontar la prueba del dolor, la soledad y del rechazo por todos los flancos, pues esta ha sido una constante de todas las personas que han ocupado un lugar destacado en las Escrituras, especialmente para los profetas. Como digo, me he recuperado y puedo apreciar con más nitidez cual es la voluntad del Señor en mi vida por todos los acontecimientos que he vivido a lo largo de estos últimos 20 años que coinciden con mi conversión, y estoy presto para poder seguir luchando para poder buscar por encima de todo la gloria de Dios, el bien de las almas y mi propia santificación. Estoy seguro de que con nuestras verdaderas obras de caridad y de justicia podemos adelantar el Reino de Cristo, por lo que gracias a Dios mi fe y esperanza han crecido mucho más en medio de estas últimas pruebas.

Teniendo en cuenta la incomprensión tan grande que experimento, no es de extrañar que viva en medio de tantos oprobios y menosprecios, aunque esto en primer lugar me ayuda cada día a ser un poco más humilde y se convierte al mismo tiempo en la fortaleza que me ayuda a vivir contento en medio de mis dificultades. No me pongo nunca como ejemplo porque el modelo autentico es nuestro Señor Jesús, aunque si me comparase con el ejemplo de la inmensa mayoría de los prelados y resto de colaboradores suyos en nuestra Iglesia que por su afán a quedar bien con el mundo no practican el ministerio de la palabra en los púlpitos para poder agitar, sacudir y resarcir las conciencias ya hubiese terminado hace mucho tiempo siendo otro general más de un ejército derrotado, que como sabe es la expresión que utilizó el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium para referirse seguramente en este caso a aquellos que más bien dan cortos o largos discursos en sus homilías cargadas de anécdotas personales.  

Como no tengo intención de cansarle en esta ocasión a parte de volver a intentar de nuevo con mi interpelación para que le pueda servir para su mejor toma de  consciencia de su composición de lugar como Obispo de la Iglesia Católica, aprovecho para compartir con Ud. una reclamación que Dios mediante trataré de introducir este mismo día que fecho esta última comunicación que le hago. En ésta aprovecho para defender la noble causa de aquellas personas que como yo tenemos un gran dolor de alma, así como otras razones injustas que son un verdadero escándalo. En lo que respecta a lo más personal esta reclamación expone con claridad la injusticia y la vejación que en este caso cometen ciertos miembros que se declaran como cristianos hacia aquellas personas que más solemos incomodar que somos nosotros los locos, aunque en verdad siguen tan inmaduros espiritualmente que tienen aún esas inclinaciones de la carne […], rencillas, divisiones, enemistades, etc., (Gal. 5,16-21). Si, efectivamente si piensa que Ud. se encuentra libre de estas inclinaciones, por desgracia no es así, porque por mi parte me ha demostrado con su ejemplo que se ha mantenido hasta ahora distante conmigo y muy poco cálido.

               Trabajo diligentemente para tratar incluso de sensibilizar al gran público de esta realidad, pues estoy seguro de que, si me mantengo bajo la higuera con perseverancia, algún día la breva madurará y caerá y después de que Dios haya permitido esa dureza de cerviz por parte de otros muchos faraones que viven instalados en la comodidad de este mundo, muy posiblemente Él se servirá de esta nueva circunstancia para volverse a cubrir de gloria (Ex. 14, 5-18). Cuando llegue este esperado momento muchos quedarán abochornados de vergüenza y esta humillación les podrá servir como remedio saludable para que puedan tener una conversión más auténtica. De esta manera podremos servir de ejemplo al mundo.

Quedando de nuevo a su entera disposición, se despide atentamente:

Jesús del Pino Marín                                             En Almonte a 25 de julio de 2025

Reclamación administrativa dirigida al Centro para Mayores Madre de Dios. (Documento adjunto al burofax)

Burofax Obispo 25 julio 2025

BREVE COMENTARIO A MODO DE CONCLUSIÓN:

Para ciertas personas que también forman parte de la Iglesia Católica este misterio les puede provocar un “efecto parálisis”, pues comprendemos que toda novedad suele estar bajo sospecha para que la jerarquía eclesiástica pueda promover su difusión. Sin embargo, aunque este misterio se presenta como una “novedad” es al mismo tiempo antiquísima como la propia naturaleza e incluso el universo. Por otro lado, esta “novedad” también se puede encontrar bajo la sospecha porque no se ciñe estrictamente a la ortodoxia católica, ya que la dimensión cultural del presente misterio de la Santa Cruz se encuentra relacionada con diversas profecías del vidente católico argentino Benjamín Solari Parravicini. Esto presenta en cierta medida una cierta dificultad para que este misterio pueda ser aceptado por aquellos católicos más ortodoxos, ya que desde la sombra que ha cubierto desde un principio todas las profecías de este vidente tienen un cierto carácter esotérico, aunque debemos de pensar que todas estas personas también están necesitados de purificar estos conocimientos para que puedan acoger también en sus corazones la verdad que nos hace libres. De esta manera estas personas podrán tener la oportunidad de ser evangelizadas, para evitar que se sigan amoldando a este mundo actual y sean transformados según la renovación de la mente y puedan conocer de esta manera también la voluntad de Dios, lo bueno, lo agradable, lo perfecto (Rm. 12,2).

A pesar de que nos hemos dirigido personalmente a todos los obispos de España no tenía mucha esperanza en recoger aquí algo de cosecha. Aunque alguno pueda responder, soy consciente que por estas razones que acabo de exponer no suelen poner apenas atención a este tipo de mensajes. La Iglesia en su exceso de prudencia peca a su vez censurando aspectos de la fe que deberían de abordarse con premura, mientras que por otro lado parece que ignora o aparenta padecer una amnesia general cuando son muchas almas que cada día se pierden en el infierno.

Este veto que me hacen los dirigentes de la Iglesia que pertenezco no me frena, pues a pesar de todo seguiré alimentándome con frecuencia del Pan celestial que baja de sus manos, para poder seguir con fuerza por este camino. Esta circunstancia que vivo en la actualidad con Mons. Santiago Gómez Sierra ya la he vivido de otra manera parecida cuando vivía en la diócesis de Alcalá de Henares, por lo que ya no me afecta como antes. Soy consciente que hay revelaciones privadas tan importantes o mucho más que está que están trabadas por los mandos superiores de la Iglesia. De estas personas también nos habla Jesús en el Evangelio cuando nos dice: «He venido a provocar una crisis en el mundo: los que no ven, verán, y los que ven, van a quedar ciegos» (Jn 9,39).

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