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Noelia, una joven a la espera de un suicidio asistido: La eutanasia como mayor fracaso social en el S.XXI después del horror del aborto.
Esta entrada fue publicada en este Blog el día 17 de febrero, unos días antes de que se publicase en los medios de comunicación que el Tribunal Constitucional rechazó de forma unánime la petición del padre de la protagonista de esta historia y que a su vez motivó que la Asociación de Abogados Cristianos recurriese Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) tras la inadmisión de su recurso por parte del Constitucional.
Noelia es una joven de 24 años cuando solicitó por primera vez la posibilidad de suicidarse legalmente en el año 2024. En estos momentos se está decidiendo judicialmente la posibilidad de cumplir su deseo después de haber pasado hasta la fecha 550 días esperando un fallo en contra o a su favor.
Hasta ahora nunca había querido dar la cara ni atender a los medios congregados en cada una de sus citas judiciales. Tras recibir el aval del supremo, ha dado el primer paso: “estas fotos representan cómo me siento”, revela en exclusiva a artículo 14, sin entrar en más explicaciones. En primer lugar, podemos decir con respecto a este argumento que trata de dar Noelia para poder justificar su suicidio asitido que, el hecho de mostrar unas fotos con el fin de expresar cuáles son nuestros sentimientos, sería como si quisiéramos dar razones de nuestro amor por alguna persona, aunque bien sabemos que obras son amores y no buenas razones.
Pudiendo hacerme una idea de la angustia y el sufrimiento de Noelia me gustaría decir en primer lugar que me solidarizo con su dolor, pero a lo largo de la historia muchas personas se han santificado única y exclusivamente por este camino. Pensemos por ejemplo en Madre Teresa de Calcuta. En este caso particular apenas nadie supo que experimentó en su vida casi 50 años de noche oscura. Quien diría que una mujer con tanto amor por Dios y por las personas sentía una gran desolación interior. Esta santa mujer estuvo viviendo un desierto espiritual casi 50 años y apenas nadie pudo apreciar o saber desde lo externo qué era lo que podía sentir en el interior de su alma.
Por la foto habría que decir al respecto que Noelia es muy joven y por tanto por estos pocos signos que conocemos de ella dan reflejos de su inmadurez. La inmadurez no es algo que afecte a las personas jóvenes. Por mi experiencia personal puedo decir que después de haberme dedicado casi 16 años a realizar un voluntariado en residencias de mayores, he podido conocer a muchas personas que por desgracia han muerto con una gran inmadurez espiritual.
Ahora es el momento para valorar otro aspecto que puede pasar desapercibido por aquellos que apenas tienen experiencia en el campo de la psiquiatría e incluso podríamos decir entre sus propios usuarios. Desde afuera e incluso desde dentro como decimos muchos se pueden hacer un planteamiento maniqueísta ¿“psicofármacos o eutanasia”? No, no necesitamos ninguna de estas dos soluciones si es que podemos llamarlo de esta manera sino apoyo, acompañamiento en nuestro dolor; poder ser tratados antes que recibir cualquier tratamiento.
Comprendo perfectamente que la asociación de Abogados Cristianos, tal como sabemos algunos desde hace tiempo, esté recurriendo en este caso extremo a favor de clavo ardiendo de la psiquiatría a pesar de sus contraindicaciones que posiblemente pueden ignorar. Si conseguimos por estos medios que Noelia no se suicide, seguro que más adelante cuando adquiera un poco más de madurez espiritual verá este episodio de su vida con arrepentimiento y al mismo tiempo con alegría por no haber dado un paso en falso.
La justicia puede fallar a favor de la intención que ahora tiene Noelia, que sería suicidarse legalmente sin que nadie se lo impida. Esto nos obligaría a creer definitivamente que incluso el hombre de ciencias tiene un juicio fatalista y por otro lado un pensamiento humano inepto ante el misterio del sufrimiento. Muchas veces las personas se desesperan como Noelia porque quieren tener soluciones rápidas, aunque la «solución» real es dejar pasar el tiempo, tener paciencia para poder mirar hacia atrás nuestras piedras en el camino y de esta manera poder comprender que incluso del dolor humano podemos cosechar buenos frutos.
Noelia, que como ya he dicho me solidarizo profundamente con su dolor, con 26 años por desgracia no ha tenido la oportunidad ni tan siquiera de encontrar el amor de su vida ¿Y tiene capacidad el colegio de médicos para aceptar que está preparada para su suicidio asistido? Esto sí que podemos decir que es un completo fracaso social de primera después del horror del aborto. Ella en primer lugar debería de tener mayor sensibilidad al sufrimiento que están padeciendo sus padres por su causa para que esto le ayude a negarse a sí misma y de esta manera pueda recapacitar, aunque también necesita de personas a su alrededor que la puedan ayudar a aprender y a valorar los pequeños detalles de la vida, que en el fondo son los que nos hacen sentir mayor gozo en nuestras almas.
Noelia, desde mi corazón rezo para que el Señor te ayude a que tengas ánimo, para que seas valiente y sepas esperar los designios que Él tiene preparado más adelante para ti.