A pesar del ruido del mundo que trae la gente a la casa de Dios, seguiré haciendo mi acción de gracias al finalizar la misa, orando en voz alta y postrado en el suelo ante del Santísimo.

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A pesar del ruido del mundo que trae la gente a la casa de Dios, seguiré haciendo mi acción de gracias al finalizar la misa, orando en voz alta y postrado en el suelo ante del Santísimo.

Muchos sabemos que, con la venida de la imagen de la Virgen del Rocío, la situación se volverá totalmente insostenible, puesto que la inmensa mayoría de esta gente no vive esto apenas con fe, pues más que ser amigos de Dios son más bien amigos de la diversión y la juerga. Tienen un orgullo obstinado con su devoción a la imagen, puesto que por desgracia no atienden a razones, por lo que bien se les puede aplicar lo que reza el salmo 69,2 «No seáis irracionales como caballos y mulos,  cuyo brío hay que domar con freno y brida;  si no, no puedes acercarte».

Si al menos el obispo de Huelva considerase la importancia de que el sagrario siguiera ocupando el lugar central que a partir del día 20 de este mes va a ocupar la talla de la Virgen, quizá a la gente les impondría más respeto para poder conservar la paz y la santidad del lugar. Pero la cobardía que parte ya de este prelado para evitar problemas con el brío de la mayoría de los almonteños que no se dan cuenta de que al desplazar al Señor a un lugar apartado del habitáculo están eclipsando con la imagen el propio amor de Cristo.

La última conversación que mantuve con el párroco D. Francisco Miguel Valencia Bando me dijo que no podía ir por ahí acojonando a la gente, pues mientras muchos sabemos que en sus homilías sonrientes evoca muchas veces la palabra “bonito”, la verdad es que esta forma de anestesiar las conciencias a la mayoría les impide ver la verdad, pues el mundo está muy pero que muy perdido porque la Iglesia se ha vuelto completamente inoperante. Por esta razón el Señor necesita almas dispuestas a defender sus intereses y esto siempre ha implicado también infundir de nuevo a las personas el don de temor de Dios.

La mayoría de las personas que explotan de esta manera cuando termina la Santa Misa, actúan inconscientemente, ya que no saben que de esta manera vuelven a flagelar y crucificar a Aquel que hace unos minutos acaban de recibir, por lo que el dolor es mucho más grande. De esta manera tampoco son conscientes de que practican una falsa piedad. Si este servidor actúa con gran vehemencia por este gran pecado, se debe primero a que siento en mi carne los dolores de Cristo y también porque siento lástima de que no tengan a ningún pastor que les corrija de verdad.

Por estas razones principales y las que seguiré dando en adelante, el Señor me empuja a que siga haciendo mi acción de gracias postrado en el suelo delante del sagrario al terminar la Santa Misa al menos durante 15 minutos, en primer lugar, para ofrecer mis sufrimientos para que puedan aceptar esta corrección, para orar por ellos y al mismo tiempo amonestarles en voz alta con el fin de agitar sus conciencias. Todo esto trataré de grabarlo para que me sirva de prueba legal, ya que conozco la mala fe de la mayoría de los que creen obrar correctamente. Esta grabación también me servirá para poder colgarla en el Blog personal con el fin de que otras personas interesadas lo puedan conocer.

Lamentablemente la Iglesia ha terminado adoptando el gran error del mundo que consiste en creer que la Verdad es un bien que se decide por las mayorías de una forma democrática por voto o como es en este caso por una costumbre desordenada, pero están muy equivocados. Servidor sabe que en el contexto religioso estará actuando correctamente de esta manera me ocurra lo que me ocurra, pues aquellos que no lo hacen bien son los que creen que la Iglesia es una cantina, el mercado del pueblo o un patio de escuela.

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