!Ha resucitado un sacerdote de antaño para las fiestas del patrón de Almonte el día 29 de junio de 2026¡

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!Ha resucitado un sacerdote de antaño
para las fiestas del patrón de Almonte
el día 29 de junio de 2026¡

Antes de comentar esta noticia de última hora que muy pocas personas conocen aún, he de decir que muy pocos se sorprenderían hoy de este gran  milagro, pues ya lo dice Jesús en la parábola del rico y Lázaro (Lc. 16,19-31).

Cuenta esta parábola que mientras el pobre Lázaro disfrutaba estando en el seno de Abrahán y el rico que estaba en el infierno por no haber compartido su pan mientras banqueteaba con los suyos y Lázaro pasaba hambre en vida, el rico desde las llamas del infierno rogaba a Abrahám que resucitase a un muerto para evitarles aquel tormento también a sus hermanos. Abrahám le responde al hombre rico que no es necesario enviar a alguien de entre los muertos para advertir a sus hermanos, ya que estos tienen a Moisés y a los profetas.

Por otro lado, también quisiera centrarme en la foto de portada de esta entrada del Blog, que capta la pésima asistencia, ya no de fieles habituales de esta parroquia dos minutos antes de comenzar la santa misa, sino también la de aquellas personas que por desgracia abandonaron su fe en este pueblo como en tantos otros dentro de nuestra geografía. Este día la Iglesia celebraba la solemnidad de san Pedro y san Pablo, que son nada menos que las dos grandes columnas de la fe de la Iglesia, por tanto, se supone que debería de ser un día significativo para cualquier cristiano.

La homilía del sacerdote en este día se centró al principio en la importancia de la transformación ejemplar del Apóstol Pedro, aunque previamente este clérigo ya nos recordaba tal como dijo en otro momento, que íbamos a ser pocos los que asistiésemos a misa en este día. Sabiendo esto, me pregunté por qué razón no orientó su predicación en este grave problema, lo que al parecer dio a entender que esto no tuviese apenas demasiada importancia. Fue en este momento cuando tuve un pequeño fogonazo que me hizo pensar qué hubiese dicho un sacerdote de antaño si hubiese visto aquella estampa, mientras proseguía el otro con su homilía. De esta manera fue cómo el Señor obro el milagro de resucitar en mi pobre corazón a este sacerdote muy probablemente conocedor de los tiempos pasados de este pueblo.

               Mi imaginación me llevó a ver a un sacerdote con su sotana bajo su casulla subido al ambón. Por su palabra encendida como antorcha lo primero que se me pasó por la mente fue que no estaba subido aquel lugar privilegiado para caer bien a los demás, ni tampoco para “hacer amigos”, sino para predicar la verdad con la misma rudeza y aspereza que la transmite Jesús en el Evangelio. Alguno se preguntará, pero ¿decía la verdad con caridad? Si, aunque esta relación caridad-verdad frente a la casi inminente probabilidad de que este sacerdote perdiera aquellas almas que le había confiado el Señor, para él lo más importante en aquel momento era hablar y no callar «No temas, sino habla y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal» (Hch. 18,9-10). Este fue el primer signo que me hizo comprender su gran celo apostólico por las almas.  

Dijo que echaba de menos a muchos fieles que habían abandonado su fe por excusas baratas, como, por ejemplo, porque los sacerdotes les habían quitado la fe o por cuestiones de poder en la alta jerarquía, los cuales muy probablemente Dios les espera muy pronto para poder pedirles cuenta de las minas de oro que a cada uno les confió (Lc. 19,11-27). Sobre estos últimos que se justificaban de esta manera decía que jamás tuvieron una fe auténtica.

Cuanto me gustó la primera comparación que hizo este sacerdote cuando pudo apreciar la poca participación de los fieles a esta santa misa y su visión privilegiada que le había dado Dios desde el cielo estas últimas décadas. Me demostró su gran valor cuando dijo que unos días más tarde a esta misa inaugural de las fiestas de este pueblo dedicadas a nuestro patrón que es san Pedro, abarrotarían la carpa que monta el Ayuntamiento de Almonte en El Chaparral para muchas personas mayores, en la que a cambio de soportar una charla del alcalde D. Francisco Bella, serían como otros años compensados con una comida gratis. Comparó a muchas de estas personas bautizadas con Esaú, el hermano de Jacob, que como sabemos vendió su primogenitura que en este caso supo relacionar con la fe de estas personas por un plato de lentejas (Gn. 25,29-34) . También recuerdo que dijo que, de estas personas, muchas deberían de ocupar un lugar en esta foto.

Al parecer no se quedó del todo conforme este sacerdote después de esta primera exhortación, cuando comenzó a interpelar aún más las conciencias de todos los fieles que estábamos escuchándole, pues después se dirigió  especialmente a las personas que formaban parte de la Pontificia Hermandad Matriz de Almonte que es la dueña legítima de las reglas, cultos y la propia imagen de san Pedro Apóstol.

Dijo que la mayoría de estas personas eran cristianos de quita y pon, de la misma manera que lo hacían con sus medallas, que solo las usaban como distintivo, pero únicamente dentro del ambiente eclesial y una vez al año en ocasiones concretas. Decía que prácticamente todos los laicos se han desacralizado también de esta manera, renunciando incluso a llevar una cruz visible en el pecho. Exponía algunas razones que han dado lugar a esta renuncia también en lo externo de la mayoría de los cristianos en la sociedad, pues decía que cuando se actuaba de esta manera tratábamos de evitar ser ciudadanos de segunda, por no querer sentirnos acomplejados o ridículos por esta razón ante una sociedad radicalmente laicista y que en último término no queríamos vernos expuestos a posibles persecuciones. Hizo breves comentarios sobre la falta de cohesión entre las hermandades, pues solo se apoyaban unas a otras mandando pequeñas representaciones de personas a sus funciones principales para cumplir y evitar que por esta falta de unidad entre nosotros todo esto fuese más escandaloso.

  Después, algo que también me llegó al corazón fue su denuncia profética desde aquel ambón, cuando preguntó a los fieles por qué razón no reconocían apenas nadie la presencia real del Santísimo reservado en el sagrario al entrar a este santo lugar. Que por qué hemos perdido el sentido de la piedad, el respeto y la reverencia a Dios cuando ya ni siquiera a los niños las catequistas y como responsables primeros los sacerdotes, no les enseñaban al menos a hacer una genuflexión al entrar a la Iglesia o al pasar siempre por delante del sagrario o antes de subir al presbiterio. Decía que de esta manera se explicaba la razón de porqué tantas personas e incluso de misa diaria metían el ruido de este mundo en esta casa de oración «Y les dijo: «Está escrito: “Mi casa será casa de oración, pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos”» (Mt. 21,13), especialmente antes de la preparación de la santa misa y después, ya que también han perdido la noción de que es un momento especial para dedicárselo a Dios, para poder hacer una acción de gracias por el hecho de haberle podido recibir recientemente. Puesto que consideraba que esta actitud por parte de esta mayoría era una forma de exaltarse ante Dios, nos recordó aquellas palabras de Jesús: «El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido» (Mt. 23,12).

Cuando tuvo el valor de poner a casi todos en evidencia porque tenían abandonados al Santísimo en el sagrario, puesto que siempre tenían excusas para evitar ir hacerle compañía en lo posible un rato todos los días o tener completamente abandonada la práctica de la adoración al Santísimo todos los jueves antes de la santa misa, no tuve duda de que efectivamente era un hombre de Dios. Preguntó dónde estaba en estos momentos la comitiva de la Pontificia Hermandad Matriz de Almonte, que al parecer solo se acordaba de estar delante del sagrario cuando tenían un sillón cómodo para las misas de Sabatina los últimos sábados de mes, entre otras hermandades afines que deberían de ser las primeras en dar ejemplo al resto de los fieles. Al término de esta reprimenda me pareció muy razonable y sencilla su pedagogía cuando dijo que no podemos saber bien a quien recibimos en la Sagrada Comunión, sin que antes no tengamos previa disposición de adorarle como es debido.

Su sermón fue relativamente corto, pero muy sincero, tanto que cuando estaba predicando ciertas personas se miraban entre ellas casi extrañadas pensando que de donde había salido aquel sacerdote, pues haciéndose muecas algunos daban a entender que era un desequilibrado y un intolerante, que es ahora como llaman a las pocas personas que no tienen ningún miramiento ni respeto humano para decir la verdad, incluso aunque les cueste su propia libertad en muchos sentidos. Pensé que de esta manera este hombre de Dios buscaba volver pronto a encontrar descanso en su sepulcro. De haber sido uno de los otros, hubiera habido fieles que habrían interpuesto su queja al obispo ordinario, para después imponerle penas canónicas con la suspensión del estado clerical y sueldo, que ha sido la forma que no pocos obispos han conseguido amedrentar a sus colaboradores quitándoles su libertad evangélica para poder predicar con parresia, convirtiéndose de esta manera muchos de ellos en pastores asalariados (Jn. 10,12-13).

La misa aquel día terminó y me pareció muy corta, pero el sermón no me dejó indiferente como la mayoría que suelo escuchar y como reflexión personal me hizo pensar que, a la hora de actuar de cara al mundo, solo hay dos tipos de cristianos que también están representados en la figura de los sacerdotes. Estos dos casos se presentan incluso como una aparente contradicción en la sagrada Escritura y quizá por esto suela ser objeto de una mala interpretación que en este primer caso se llega a asumir para evitar problemas con los demás:

1.) Aquellos que tratan de agradar en todo a los demás: «Yo también trato de complacer a todos en todo lo que hago. No hago solo lo que es mejor para mí; hago lo que es mejor para otros a fin de que muchos sean salvos» (1 Cor. 10,33).

2.) Y, por otro lado, se encuentran aquellos que prefieren agradar antes a Dios que a los demás, a pesar de saber que esto les va a acarrear problemas de persecución: «Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres, o la de Dios?, ¿o trato de agradar a los hombres? Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo» (Ga. 1,10).

Esta fue la conclusión a la que pude llegar con la ayuda del sermón de aquel sacerdote que no he vuelto a ver, pues entre estos aspectos clave que podemos leer en estas dos citas paulinas aparentemente contradictorias, se encuentra la diferencia entre aquel cristiano semejante al metal precioso y aquel otro que es como la ganga.

  Fuente: https://novaevangelizatio.org/7518-2/

  Jesús del Pino Marín (Aspirante a siervo inútil, por la gracia de Dios)

14 comentarios

  1. Respuesta por correo electrónico de un psicólogo jubilado que trabajó para el sistema sanitario público.

    Hola Jesús.

    Dices que mi apreciación ante el Salmo 118,113 «Detesto a los inconstantes y amo tu voluntad» a favor de la flexibilidad es un deseo de cambiar una afirmación de Dios. Pues no, no es así. Por un lado no tengo porque reconocer que el salmo es una expresión de Dios o dios. Para mí es la expresión de algún humano.

    Los que piensan que es de dios o Dios, seguramente tienen que reconocer también que el que ordenó asesinar a hombres, mujeres, niños, asnos, vacas y corderos, tras derribar las murallas de Jericó es también Dios. Vaya sujeto ese Dios! Vaya faro moral tienen los que creen que la Biblia es la expresión de Dios!

    Apostar por la flexibilidad no es apostar por el fin de la ética y la moral. Y apostar por la obediencia a ciertas normas, aunque sean buenas, tampoco garantiza ser buena persona. Y propugnar los mandamientos de dios no ha hecho buenas personas a papas y fieles, de hecho, algunas ha hecho mucho mal con el crucifijo en la mano. Algunas expanden sus creencias suelen actuar como groseras, faltonas, y agresivas, ante los que no son creyentes y a veces ante los “malos creyentes”.

    En el texto que has escrito (el sacerdote resucitado) llamas la atención sobre la poca asistencia a los actos eclesiales. A mí no me extraña. Ayer mismo en el día del orgullo gay, etc., había unas cuantas personas creyentes que pedían a la iglesia que se les reconociera como personas con todos los derechos. Una mujer lesbiana dijo que cuando supieron que vivía con su pareja mujer le impidieron ejercer su función en un puesto de la iglesia. Y es que todavía la iglesia discrimina a la gente por orientación sexual y también por ser mujer. Es difícil entender en el siglo XXI porque las mujeres no pueden celebrar misa o ser obispas. ¿Es esto también la expresión de la ética divina? Si lo fuera, por mi parte, que esa ética se la quede Dios: Hay una ética totalmente humana bastante mejor, basada en el respeto mutuo, la solidaridad, el reconocimiento del otro, de nuestras limitaciones y en la compasión. Algunos asuntos han sido guerreros, que han matado a otros, algunos se han dañado a sí mismos (cilicios, ayunos, etc.,), unos han apoyado el nazismo o la explotación de los más vulnerables.

    La eutanasia no es no respetar el NO MATARÁS. Es un no siempre estás obligado a vivir lo que no te merece la pena vivir; es una idea que tiene que ver con la compasión, y como acto es uno el que lo ejerce sobre sí mismo. Más le hubiera valido a la cristiandad respetar más el NO MATARAS, en el pasado y en el presente. Todavía hay curas que están en contra de acoger a moros, extranjeros, gays, etc.; los hay en España, y hablan a menudo. Están cerca de Abogados Cristianos (un proyecto parecido a una estafa), Hazte Oír, Kikos, etc.

    Te pregunté cuántos años tenía la Virgen María cuando Dios la dejó embarazada, y no me has dicho nada.

    Gracias por compartirme tus ideas,

    • Buenos días, M.

      Deje de darle vueltas, las cosas son como Dios propone y dispone y, aunque son muchas personas las que tienden a interpretar su Palabra según su propio parecer y al margen de su Iglesia, si no le agrada, tendrá que conformarse con lo que Él dice, porque ya lo dice Jesús: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mt. 24,35). Por mucho que siga discrepando conmigo, no va a cambiar el parecer de Dios, así que, no es como dice Ud., es decir, una “cosa diferente, que también podría decir, por ejemplo «Detesto a los rígidos y amo a los flexibles, que hacen un hueco a la espiritualidad»”. La voluntad de Dios la puede aceptar y respetar o por lo contrario puede seguir haciendo lo que le dé la gana según esa flexibilidad a la que se refiere. Ahora bien, en adelante tendrá que asumir las consecuencias de lo que quiera seguir haciendo con su libertad tal como ya le he dicho. ¿Qué quiere seguir defendiendo sus ideas suicidas en contra de la voluntad de Dios? Ud. verá…

      Esta escandalósamente equivocado, pues la eutanasia es otro acto que no respeta de facto el quinto mandamiento: NO MATARÁS. Y lo hace desde otra perspectiva que viene a ser la misma, pero en primera persona: NO TE MATARÁS. Ya sé que ni estas cosas tan sencillas es capaz de comprender, aunque ya ve que intento hacer lo que está en mis manos para que pueda hacerlo. Lo de la compasión tal como ya le he dicho en reiteradas ocasiones es un argumento vago y falso, ya que nace de un amor desordenado por el hecho de pensar más con los sentimientos que con la propia inteligencia. También nace de una mente egoísta e interesada, ya que respectivamente no entiende y por tanto acepta que su vida no le pertenece y como sabemos, por ejemplo, desde su propia visión también la defiende, porque tal como me dijo tiempo atrás quizá el día de mañana desee suicidarse de esta manera.

      Piensa de una forma equivocada si cree medir la Justicia de Dios con su pobre mente, más cuando no es capaz de contrastar este atributo que viene de Dios con el resto del contenido de la Escritura y no parece ser consciente de que se centra casi únicamente en este pasaje que cita. ¿Acaso ignora que por la Justicia de Dios también quiso que su único Hijo pagase con su propia Sangre todas nuestras injusticias e iniquidades para sufragar de esta manera la deuda que contrajimos con el pecado original? ¿Acaso no sabe tampoco que Ud. sigue estando bajo la carga de este mismo pecado de nuestros primeros padres por el hecho de estar desobedeciendo a Dios, tal como lo hace con su propia voluntad? El mismo Dios que desprecia y que no sabe tratar con respeto, será aquel que también le juzgará en su momento ¿Le tratará también este día como “ese”? ¿Cree también que le servirá de algo cuando esté delante de Él esa justificación suya de que todo lo que está escrito en la Escritura eran fábulas de uno o varios hombres? ¿A razón de qué; de mejorar únicamente la conducta del hombre? Lo cierto es que habría que felicitar a esta o estas personas que se inspiraron en otra y aunque le cueste aceptarlo, esta persona es Cristo Jesús, que es el protagonista de la historia de la salvación, dada a conocer al hombre en sus primeras fases por medio de la Revelación Pública.

      En su carta mezcla muchos temas que parece que le agitan tanto como a aquellas personas que en el fondo, no es que quieran seguir a Cristo tratando de llevar su vida ejemplar, que ha sido transmitida de padres a hijos a través de la Revelación Pública, la moral cristiana (Tradición) y la doctrina social de la Iglesia Católica, pues más bien desde su portavocía debo de decirle también a Ud. que tratan de boicotearla tanto desde dentro como desde fuera por medio de vuestras malas artes «Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz» (Lc. 16,8). Si por desgracia aún no ha comprendido el punto central de nuestra religión, debería de saber ya que nuestro ideal es parecernos o asemejarnos a Cristo y no que Cristo encaje en nuestras vidas según nuestros propios criterios y esquemas personales de vida.

      Quizá a Ud. le pase lo mismo que a la mayoría de estas personas, pues si quiere formar parte de la Iglesia lo más lógico será que tenga que adaptarse a ella, pero no espere que la Iglesia se adapte a las ideas de todas las personas que piensan diferente y que tienen una vida mundanizada como la suya, aunque cuando esto suceda, no le quepa la menor duda que quedará siempre un resto fiel, tal como ha ocurrido en otros momentos de la historia. ¿Le cuesta mucho entender también esto a Ud. que hasta tiene una carrera universitaria? ¿Sería capaz de comprender al menos que, si tuviera que acoger a una persona o familia en su casa con la suya propia, no dejaría entrar a nadie sin antes poner unas normas de convivencia? ¿Cree que yo pensaría que si una familia o varias personas que quieren entrar en su casa si les pusiera estas normas le diría que las está discriminando si ellas no quisieran respetar aquello que por otro lado también defiende Ud. que es hacer lo que les da la gana? Si se da cuenta, vive en una gran contradicción en este sentido y está muy equivocado, como en casi todos los argumentos que comparte conmigo.

      Si ha leído algo de la vida de san Juan Bautista, quizá recuerde esta dura amonestación utilizada en el Nuevo Testamento para denunciar la hipocresía, la maldad y falsedad religiosa de los líderes de la época, principalmente fariseos y saduceos: «¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?» (Mt. 23,33). Quizá le suenen también estas otras palabras de Jesús: «¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de impurezas. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad» (Mt. 23, 27-28). Podría ponerle más ejemplos si lo desea, aunque ¿Son estas las actuaciones groseras, faltonas, y agresivas, ante los que no son creyentes y a veces ante los “malos creyentes” a las que se refiere Ud. que posiblemente yo también imito en aquellas ocasiones que puedo considerar que son necesarias para tratar de agitar o interpelar algunas conciencias y de esta manera tengan también la oportunidad de que puedan reflexionar antes de que pierdan su alma para siempre?

      No parece comprender que los cristianos comprometidos con Dios estamos llamados a ser tanto en la iglesia como en este mundo un cuestionamiento o una santa protesta. En la Iglesia cuando se vuelve decadente y ambigua y pierde su dinamismo radical. En el mundo en la medida que se descristianiza y se hace una fuente de opresión e injusticia. Todo lo que comprende la corrupción destruye y esto debemos de erradicarlo, comenzado desde nuestra propia persona por medio de la penitencia y la confesión frecuente, hasta aquellas periferias existenciales que Dios nos haya querido poner a nuestro alcance para que le podamos servir como administradores.

      Que pase un buen día.

  2. A ver si voy entendiendo.

    Me dices que se debe seguir la voluntad de Dios. Esa voluntad se manifiesta en la Biblia. Y entiendo que me trasladas que es equivocado medir la Justicia de Dios con la pobre mente humana (al menos con la mía). Y me dices que lo bueno es parecernos o asemejarnos a Cristo y no que Cristo encaje en nuestras vidas según nuestros propios criterios. Es decir que debemos de obedecer a Dios en todo.

    Y entonces, ¿Qué pasa con la orientación sexual? ¿Qué pasa con la teoría de la evolución? ¿Qué pasa con el divorcio? ¿Qué pasa con las mujeres que quieren ser sacerdotes?, por ejemplo.

    Ya me dices

    Saludos

    • Buenos días, M.

          De sobra ya debería de saber, no lo que pasa, sino lo que pasará, por lo que no es necesario que me lo pregunte a mí.

      No sabe que sus preguntas forman parte de un rompecabezas que gracias a Dios esta resuelto. El problema lo tiene Ud. que no cuenta que parte de una imagen deforme y defectuosa de la realidad.

          En cuanto al alcance de las posibles consecuencias de cara al juicio particular que cada uno tendremos después de nuestra muerte, dependerá finalmente si fuimos respetuosos en esta vida o no con la voluntad de Dios. Oiga, en esto debería de considerarse experto, ya que desde que prácticamente me conoce, tantas veces me ha reprendido interpretando desde su percepción que yo no lo he sido con Ud. o con otras personas, ¿no cree?

          Si no le gusta la Iglesia Católica, puede irse a otras escuelas religiosas que sí que permiten ya estas cosas, y mientras tanto, por su propio bien, deje de seguir tirando bombas para tratar de hundir la Barca de Cristo, que es su Iglesia. ¿No se ha dado cuenta a su edad de que esto lo han tratado de hacer en balde muchos hombres con inmenso poder y también grandes imperios a lo largo de estos últimos XXI siglos de la historia del cristianismo? Esto para muchos representa un signo evidente de la existencia de un Ser superior a nosotros que nos sigue protegiendo de una forma extraordinaria bajo la cubierta de su Iglesia.
      Si hay algo certero que también me da seguridad y que me hace permanecer fiel a Cristo y a su Iglesia, es que todo aquello a lo que frecuentemente se agarra el hombre, pasará, mientras que su Iglesia a pesar de la pasión y muerte que también tendrá que pasar siguiendo fielmente los pasos de nuestro Maestro, nadie la podrá tumbar: «Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mt. 16,18).

          Si al menos fuera más sincero consigo mismo, se daría cuenta que en el fondo nada de esto que pregunta le importa demasiado, ya que de lo contrario hubiera hecho todo lo posible en su vida por procurar un cambio, si es que de verdad creyera que sus causas en forma de ideas fueran justas y necesarias, aunque desde su posición externa ya debería de saber que no va a conseguir nada en este sentido, pues como mucho sólo le podrá servir como desahogo de su más que probable rabia que en el fondo siente en contra de la Iglesia Católica. Para esto ya lleva trabajando más de un siglo la masonería infiltrada en la Iglesia, porque como ya le dije en la carta anterior, los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz. Debería de saber además que el Maligno no pierde el tiempo, pues éste también tiene sus propios hijos, que con mayor o menor consciencia le apoyan en su proyecto de robarle a Dios todas las almas posibles. ¿Sería capaz de reconocer que Ud. se encuentra entre éstos? Seguro que le ayudaría y mucho que pueda reflexionar también esto que le acabo de preguntar…

          Quizá tenga «la suerte» de que pueda ver en su vida el eclipse total de la Iglesia, y yo creo que así será, pero créame que se cumplirá de nuevo a la letra aquello mismo que nos dice Jesús en la Escritura «En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn. 16,20).

          Que pase un buen día.

  3. Me dejas sin palabras.

    Nada de lo que me acusas tan bienintencionadamente tiene que ver conmigo.

    Lo de seguir la voluntad de Dios me parece bien, a veces, para los creyentes. No necesito seguir a ninguna religión. Y nunca seguiría a un Dios que me dijera que tengo que pasar a cuchillo a hombres, mujeres, niños, vacas, asnos y corderos.

    Y tampoco puedo aceptar que Dios hable a través de demiurgos, en el fondo de hombres que dicen que Dios habla a través de ellos, que además son maleducados, están llenos de crueldad, irracionalidad, manías y odio.

    Muchas gracias por tus opiniones, que te las atribuyo a ti y no a Dios.

    • Buenos días, M.

      No me sorprende que le deje sin palabras, pues a pesar de que entre Ud. y yo sabemos no nos conocemos en persona y hasta ahora ha sido muy reservado conmigo con su vida personal, si me pongo en su lugar, casi todo lo que le he dicho también me ruborizaría a mí, ya que no es consciente de que a pesar de estos inconvenientes le puedo ver completamente desnudo. Y si cree aún que todo o más bien diría yo, casi todo lo que he dicho en lo personal no tiene nada que ver con Ud. es porque es incapaz de ver su interior por causa de su ojo enfermo «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti está a oscuras, ¡qué oscuras serán las mismas tinieblas!» (Mt. 6,22-23).

      No necesita de nadie que este por encima de Ud. ni de todo, porque demuestra ser incapaz también ver su contingencia y no cree que dependa de otras causas previas. Si Ud. se vale por sí mismo y se constituye el centro del mundo es normal que no crea en Dios, porque en el fondo, aunque tampoco sea capaz de reconocerlo ya se tiene como un dios. Yo tampoco seguiría a un hombre que haya pasado a cuchillo a otros hombres, mujeres, niños, vacas, asnos y corderos, aunque si alguien de confianza me dice que este hombre fue un buen Padre que permitió este acto en un principio indeseable para proteger en defensa propia a su familia, sinceramente al menos para mí esta perspectiva cambiaría mucho. Además, este Dios que permitió, pero que no quiso cometer aquellas atrocidades es el mismo que se hizo Hombre para dar perfección a su Palabra «No he venido a abolir, sino a dar plenitud» (Mt. 5,17).

      En este sentido parece que se quiere quedar “con lo peor”, muy probablemente para seguir excusándose de su necesidad urgente para que se pueda convertir, ya que Jesús nos pide perdonar de corazón y sin límites, y se pone como máximo ejemplo de esto cuando está subido sufriendo en la Cruz por nuestro pecado y la consecuente redención del hombre «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23,34). También nos pone el listón bien alto cuando nos dice «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos» (Mt. 5,44-48).

      Puede aceptar o no lo que le parezca, aunque sería bueno que se haga a la idea de que, si espera en su vida algo extraordinario de Dios, quizá se les escape y no tenga la oportunidad de conocerle de otra manera que sea la ordinaria y que para su desgracia Ud. interpreta que es por medio de aquellos hombres “demiurgos” que por su necedad, locura o insignificancia ante Ud. no tienen ningún valor significativo. Recuerde que no interactúo con Ud. para con-vencerle, pues en todo caso esto lo debe de hacer solito si es que está dispuesto a abrirse a la gracia de Dios con humildad y sencillez. Y de la misma manera que Ud. recibe en su alma cosas buenas que no puedo dejar de relacionar con la inspiración que al menos yo comprendo que viene del Amor que es Dios, que le conste que las Escrituras también nos dice que todo lo bueno ⸺y cuando digo, TODO, es TODO⸺ viene de lo alto «Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación» (Lc. 23,34).

      Además, debería de sumar a estas últimas razones otra más importante que da luz a su gran problema, pues busque al Señor mientras se deja encontrar y evite seguir cayendo en el error de ponerse bajo Su lógica «Porque mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—. Cuanto dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los vuestros, y mis planes de vuestros planes» (Is. 33,8).

      Finalmente he de decirle que estos criterios personales a los que se refiere de aquellos hombres que son “maleducados, llenos de crueldad, irracionalidad, manías, odio”, es evidentemente que haberlos haylos, aunque ni lo veo como una tónica general en la Iglesia de Cristo, ni gracias a Dios me tengo entre ellos. De referirse concretamente a este saco donde nos mete a todos juntos de una manera injusta y/o posiblemente también a mí, me inclino a pensar que la culpa de esto se deba a ese rompecabezas que ya le he hecho referencia, que parte de una imagen empañada que Ud. tiene de la misma realidad.

      Le doy las gracias a Ud. por haber leído mis respuestas a pesar de que no le veo con interés de querer reflexionar al menos las preguntas que le hago. Con esta actitud suya de poco le podré servir, así que, si lo desea, lo dejamos aquí, porque creo que no le salen otras cosas más interesantes que descalificaciones.

      Que pase un buen día.

  4. Hola Jesus

    ¡Esta sí que es buena¡ O sea que sabes de mi más que yo mismo. Pero gran parte de lo que dices de mi no tiene que ver conmigo. Y los versículos de Mateo y los demás tampoco.

    Por suerte tenemos un mundo que deja a la gente elegir. Y tú puedes seguir a un Dios y a unos hombres, a veces buenas personas y otras veces verdaderos antisociales, que hablan en su nombre, y otros no necesitamos que las iglesias estén llenas. Incluso tú me puedes decir que tengo que hacer con mi vida, que debo pensar, que debo creer, cual es mi parte oscura… y no pasa nada. ¿Imaginas que ocurriría si cosas así te lo dijera a ti otra persona?

    Dices “Con esta actitud suya de poco le podré servir, así que, si lo desea, lo dejamos aquí, porque creo que no le salen otras cosas más interesantes que descalificaciones”. Yo nunca te he pedido que me sirvas para encontrar a Dios.

    Saludos

    • Buenos días, M.

      Puede despreciar o seguir ignorando el mensaje universal de la Palabra de Dios, aunque nadie puede autoexcluise del mismo y si lo hace es porque quizá no es consciente de que se cree excepcional, por lo que debería pensar mejor si en verdad los versículos de san Mateo y los demás tal como dice nada tienen que ver con Ud. Y si hay aspectos que ignora que conozco de su persona es porque todos tenemos una base o fundamento común donde edificamos nuestra vida que precisamente podemos tener la oportunidad de conocer mejor cuando escrutamos la Palabra de Dios.

      Como psicólogo habrá podido conocer algunos patrones comunes de la conducta humana construidos sobre esta base, pero como ateo, agnóstico o como quiera definirse mejor, no ha conocido aún estos cimientos de la persona que parten del contraste entre dos clases de experiencias en nuestra propia vida; una que es desordenada o disoluta y la otra que es ordenada o virtuosa. Sólo en este último caso es posible ver el fondo profundo de nuestra alma, para poder comprender a su vez lo que les puede suceder a otros que aún no han cruzado este otro lado del puente donde en este caso me encuentro yo y que le vuelvo a repetir que Ud. aún no conoce.

      Está de nuevo muy equivocado, pues quien le ha otorgado el don de elegir durante un tiempo relativamente minúsculo en comparación de la historia de la salvación no es el mundo, sino la Vida que es Dios «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Jn. 14,6). Esto demuestra cómo le afecta la influencia del mundo que junto a la carne y al demonio son los tres enemigos espirituales del hombre ¿Es capaz de reconocer mejor ahora quien es verdaderamente ese dios a quien adora? En el último término, sólo tendremos dos posibles elecciones, vida o muerte; bendición o maldición «Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes. Ama al Señor tu Dios, obedécelo y aférrate a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en la tierra que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob» (Dt. 30,19-20).

      Si le digo que puede hacer con su vida de sobra sabe que es como consejo, pues no es mi hijo pequeño que viva bajo mi techo para que le tenga que obligar a algo, y entiendo que cada cual tiene libertad para saber cómo ocupar nuestro tiempo para pensar, creer, etc. Ahora bien, en esta vida aprendemos desde muy pronto que nuestros errores e imprudencias tienen a veces consecuencias muy graves y no crea que cuando cruce el umbral de la muerte quedarán impunes aquellas cosas que muchos pensaron neciamente que nadie las pudo ver. De la misma manera que recientemente la física descubrió que la energía no se destruye, sino que se transforma, parece mentira que a muchos como Ud. les cueste creer que la vida del hombre en este sentido es exactamente igual.

      La Escritura nos dice en el Libro de los Proverbios que el sabio valora la reprensión «El que ama la instrucción ama la sabiduría; Mas el que aborrece la reprensión es ignorante. El bueno alcanzará favor de Yahvé; Mas él condenará al hombre de malos pensamientos» (Prov. 12, 1-2). Esto se traduce en aquella necesidad de hacer en ocasiones una corrección fraterna para que pueda servirles a otros de orientación en su vida. También dice que no corrijamos al necio, porque nos va a odiar (Prov. 9,12). Por todo esto y porque no agradece el tiempo que le dedico que para mí sí que es un servicio que hago al responder sus cartas, le digo de nuevo que preferiría dejarlo aquí, porque ya esta última ocasión he podido apreciar mejor que después de mi gran esfuerzo, está muy presto para apretar el gatillo y apenas reflexiona lo que comparto con Ud.

      Me gustaría despedirme con las últimas palabras de la lectura de este día en la misa que están sacadas del evangelista san Mateo (10,7-15), pues así nos dice Jesús: «Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.» !!Y también para aquellas personas!!

      Que pase un buen día.

  5. Hola Jesus

    No sé qué decir cuando me pones ante la posibilidad de «despreciar o seguir ignorando el mensaje universal de la Palabra de Dios». Primero no desprecio el mensaje de Dios, solo que el “mensaje de Dios” es en realidad el mensaje de algunos hombres y no los mejores ni los más compasivos con el prójimo. Muchas veces llenos de odio. ¿Y cómo sé esto? pues lo sé porque los libros de la Biblia tienen una historia, que igual podrías conocerla si te apetece. No los escribió Dios y los dejó en algún sitio para que alguien lo leyera. Evidentemente, tú como yo, podemos creernos lo que nos dé la gana, incluso al margen de las pruebas.

    Por otro lado, la ética del Dios bíblico es bastante peor, pero mucho peor, que muchas éticas humanas, más compasivas y acogedoras con el diferente. Esa ética es cruel, racista, agresiva e irrespetuosa con otros y llena de prejuicios. De hecho, la Biblia incluye una amenaza constante para el que no se traga lo que se dice allí o para el que no comulga con ello. Incluso lo que tú me dices incluye amenazas sobre lo que me va a pasar sin no me convierto. Mira “«Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»”. Y eso que hizo Dios con Sodoma y Gomorra ¿fue un acto de amor o un ensayo genocida?

    Y eso de secar una higuera porque en ese momento no tenía higos; ¿qué clase de capricho es ese? ¿Y andar pegando a los mercaderes? ¿Y mandar plagas en venganza?

    Para ver un ejemplo de la ética divina: “Y esta ciudad y todo lo que hay en ella sea sacrificado al Señor en anatema” (Josué 6, 17). “Y pasaron a cuchillo a todos cuantos había en ella, hombres y mujeres, niños y viejos; matando hasta los bueyes, y las ovejas, y los asnos” (Josué, 6,21). “Después abrasaron la ciudad y cuanto en ella había, menos el oro y la plata, y los objetos de cobre y de hierro, que se entregaron al tesoro de la casa del Señor” (Josué, 6,24). (y el oro para Dios…). Y puedes seguir con Josué 7,1-5. Mucha ética humana es mejor que esta de inspiración que se dice divina.

    La experiencia religiosa veces puede ser disoluta, y no raramente lo es. De hecho, algunos religiosos son incapaces de ver el fondo del alma humana. Veamos, que le parece a esa religión que profesas el sexo, la homosexualidad, o el mundo trans. Ya sé lo que te parece a ti, basándote en Dios, quitarse la vida por razones compasivas. Y que le parece ¿el amor corporal fuera de las convenciones del matrimonio? ¿O el fenómeno de la inmigración? ¿O la adoración a otros dioses o el agnosticismo? ¿O el castigo corporal como expiación? ¿O las prácticas espirituales laicas? ¿O la pena de muerte? ¿O las ayudas sociales (si le hacemos caso a ese señor llamado Arguello igual la Biblia piensa lo mismo que él)?

    Y esto que sigue son cosas totalmente tuyas, y están muy bien para ti, si quieres y mientras quieras, pero a otros no nos dice gran cosa. “Está de nuevo muy equivocado, pues quien le ha otorgado el don de elegir durante un tiempo relativamente minúsculo en comparación de la historia de la salvación no es el mundo, sino la Vida que es Dios «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Jn. 14,6). Esto demuestra cómo le afecta la influencia del mundo que junto a la carne y al demonio son los tres enemigos espirituales del hombre”. ¿Eso del demonio el mundo y la carne… no es un poco manido?

    Y me pregunto de dónde sacas que tienes que relacionarte con otra gente para intentar convencerla de que tienen que creer lo mismo que tú, aunque eso te haya hecho mucho bien. Qué posición ética sobre el otro es esa; la del otro como objeto de manipulación y colonización, en vez de como un ser al que hay que reconocer. (Me pregunto si tiene que ver con aquella de evangelizar con la Biblia y la espada),

    Bueno, seguimos

    • Buenos tardes, M.

      Después de haber pasado cuatro días de la última respuesta que le di, al parecer en esta ocasión se ha tomado casi cuatro días para responderla, y al respecto tengo que reconocerle que esta última respuesta suya me parece más lograda que el resto de las comunicaciones que he recibido de su parte.

      De cualquier modo, insisto en primer lugar que todas las preguntas que me hace están respondidas ya y de una forma mucho más satisfactoria que podría hacerlo yo con mis grandes torpezas, por lo que le vuelvo a invitar a estudiar e investigar en la red sobre todas estas dudas y cuestiones que me plantea si es que de verdad tiene interés.

      Finalmente vuelvo a recordarle que mi tiempo es precioso y como ya me dijo en su penúltima carta de forma explícita que “Yo nunca te he pedido que me sirvas para encontrar a Dios”, por mi parte no quisiera seguir manteniendo esta conversación con Ud. Espero que esta última vez lo pueda comprender mejor.

      Si en adelante le sigo enviando correspondencia sobre mi actividad en el Blog que administro, si le parece bien puede dejar un comentario personal en la sección de la publicación que se encuentra al final de ésta. Quizá de esta manera pueda acceder a volver a responderle como hasta ahora ha sido de costumbre en privado. Y si no quiere seguir recibiendo nada más por mi parte, solo tiene que comunicármelo para no volver a contactar con Ud.

          a-Dios !

  6. Hola Jesus

    Si he tardado unos días en responderte es porque he estado fuera de casa.

    No entiendo, ¿me quieres decir que hemos estado hablando todos estos tiempos por qué me querías convertir? Si es así, sigue en pie la pregunta ¿Qué clase de ética es esa que no reconoce al otro como persona, solo como objeto de colonización espiritual? ¿Esta es una ética de inspiración divina?

    ¿Entiendo que te has enfadado conmigo, por haber sido amable, reconocerte como persona, como ser espiritual, y no decirte amen y voy a la iglesia ahora mismo? Me pregunto ¿qué clase de reciprocidad es esta?

    Te has pasado mensaje tras mensaje diciendo barbaridades de mí, me has atribuido intenciones, y características que no tiene que ver conmigo, como que tengo una orientación ideológica a favor de la muerte… Por lo que me has atribuido, te he preguntado cosas y no me respondes.

    Solo puedo decir: ¡vaya con la ética! (¿cristiana?)

    Saludos

    • Créame que no estoy enfadado con Ud., solo que no me gusta perder el tiempo con personas que no saben agradecer el servicio de otros.

      NO quiero seguir con esto Mikel y me va a obligar que en lo sucesivo piense que soy menos amable de lo que cree ahora cuando ya no responda tampoco a sus cartas.

      No tengo nada más que decirle. ¿De acuerdo?

          a-Dios

  7. Hola Jesús
     
    Estoy impresionado. Creía que teníamos una conversación genuina, en la que se comparten opiniones. Y resulta que yo era un objeto a convertir. No entiendo esa ética que se supone superior, y que utiliza a otros para unos fines personales.

    Ya sé que lo haces por mi bien, pero eso no está bien. No sé si está en las tablas de la ley pero es algo muy injusto.
    Encima me dices “solo que no me gusta perder el tiempo con personas que no saben agradecer el servicio de otros”, cuando en realidad es como si me hubieras manipulado todo el tiempo.

    Siéntete tranquilo en no responder.

    Mucha suerte con todo

    • Dice: “Ya sé que lo haces por mi bien, pero eso no está bien”. Tengo que reconocer que, junto con la mayoría de sus razonamientos, son tremendas también sus paradojas.

      Si para Ud. era una conversación genuina, para mí era tenía mucha más importancia, ya que trataba de salvar una vida. No crea que siento que he echado en un saco roto todas las reflexiones que hasta ahora he compartido con Ud. Creo que ahora es cuestión de dejar el campo ya en barbecho para que quizá pueda nacer alguna espiga en su corazón y pueda dar algún fruto. Créame que seguiré rezando por Ud. pero hasta aquí hemos llegado, porque además de los motivos que ya le he dicho que me mueven a guardar silencio y tomar distancia, tengo que decirle que después de tanto tiempo es el momento de seguir el consejo evangélico que nos hace Jesús en Mateo 7:6:

      «No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen».

      Como es muy dado a interpretar de forma confusa las cosas, permítame que me despida explicándole un poco que significa esta cita. Significa que no debemos desperdiciar nuestros valores, sabiduría o el evangelio con personas que no los aprecian, no los entienden o los usan para hacer daño. En pocas palabras representa la necesidad de tener prudencia y discernimiento.

      Que Dios le dé su paz.

      Jesús

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