La prueba evidente de la IDOLATRÍA del pueblo de Almonte: La CARNICERÍA del OBISPO, colaboradores suyos y resto de responsables en la diócesis de Huelva.

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La prueba evidente de la IDOLATRÍA del pueblo de Almonte: La CARNICERÍA del OBISPO, colaboradores suyos y resto de responsables en la diócesis de Huelva.

El día 18 por la tarde, cuando me dispuse a entrar como de buena costumbre a acompañar al Santísimo media hora antes de que comenzase el Rosario, pude apreciar que toda la Iglesia estaba despejada de los bancos por causa del traslado de la imagen de la Virgen del Rocío al pueblo de Almonte, que tendrá ocasión el día 20 de este mismo mes de agosto. Cuan grande fue mi sorpresa mientras me acercaba al sagrario que no había ni siquiera un reclinatorio y en ese momento pude contemplar con mis propios ojos la prueba más evidente e irrefutable de que en este pueblo efectivamente existe un culto idolátrico hacia la imagen de la Virgen del Rocío. Esta prueba a la que me refiero vino a materializarse realmente cuando pude ver convertida la capilla donde se encuentra el sagrario en un cuarto trastero. Allí estaban metidos sin que apenas se pudiera ver donde estaba reservado el Santísimo los bancos puestos hacia arriba, un confesionario y el lampadario electrónico o candelero automático.

No pude contener mi indignación después de rezar el Rosario y les dije a las personas allí presentes que era una vergüenza que se haya permitido esta barbaridad, mientras gritaba a viva voz: Esto es una injusticia, pero perdónales, Señor, porque no saben lo que hacen.

Antes de comenzar la Santa Misa, me dirigí a la sacristía para amonestar al sacerdote D. Aurelio Antonio Moncada Cardona. A pesar de saberlo, quería que saliera también de su boca, pues no quería decirme quien era el responsable de esta sinvergüencería. Hizo alguna referencia al párroco D. Francisco Miguel Valencia Bando, pero con la boca pequeña, aunque todos sabemos que por encima de él está Mons. Santiago Gómez Sierra. Le dije que él también era responsable, porque siendo sacerdote católico callaba y no estaba denunciando este grave pecado con la misma vehemencia e incluso más que este servidor por ser lo que es.

Durante la Santa Misa me mantuve en la paz del Señor, pero cuando terminó, me dirigí de nuevo a la sacristía. En ese momento se estaba desvistiendo este sacerdote y aproveché para volver a amonestarle. Él me dijo, pero en voz bajita que tampoco estaba de acuerdo. Entonces le pregunté que por qué no lo denunciaba. Su respuesta fue que ese no era el momento, y mi respuesta inmediata fue que para cuando lo iba a dejar. En ese mismo instante comenzó a huir de mi presencia y se dirigió a la calle por la puerta de la sacristía, pero yo le seguía tras de sí amonestándole por la vía pública. Mientras apresuraba el paso para evitar esta corrección fraterna, ya le dije a lo lejos en voz alta que a ver si hacía lo posible por hablar más de Dios en sus homilías y menos de sí mismo cuando contaba sus propias anécdotas, ya que de esta manera tenía las conciencias de los fieles completamente anestesiadas.

En ese momento pasaban las monjas dominicas, y como esto también les parecía algo indiferente, actuaron de la misma manera que D. Aurelio, respondiéndome en este caso que en se irían por un camino diferente al mío.

Siempre he estado convencido que este pueblo tiene puesta su gloria y su orgullo en la talla de la Virgen del Rocío, puesto que en el santuario de El Rocío tienen desplazado también el sagrario del presbiterio y estas fotos demuestran de una forma evidente su gran error de idolatrar a una imagen, eclipsando de esta manera el amor de Cristo, tal como se refleja literalmente en estas imágenes que obtuve con la cámara de mi teléfono.

Ayer fui demasiado suave cuando buscaba a los máximos responsables, llamándoles sinvergüenzas. No es difícil llegar a la conclusión que las mismas personas que convierten las especies del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, son en verdad unos CARNICEROS. Ellos mismos hacen bajar del cielo a Dios y ellos mismos lo vuelven a matar, de esta y de otras muchas maneras ¿Acaso no nos encontramos en este aspecto en el mismo contexto evangélico de Jesús con los fariseos, pero dentro del misterio de su Pasión Mística en su Iglesia? Servidor no duda que esto es tal cual.

No podemos dejar a un lado la propia responsabilidad del la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío. Cuanta falsedad e hipocresía gastan, aunque de estos me compadezco algo más, ya que por desgracia no han tenido nunca un verdadero pastor que les corrija y les guie con auténtico celo por Dios. De aquí deriva su moral tan laxa y su práctica de piedad tan relajada, que no es solamente la de ellos, sino casi en general todo este pueblo, que por decir un ejemplo les cuesta horrores doblar una rodilla cuando entran a la Iglesia o pasan por delante del Santísimo. Desde hace mucho tiempo comprendo que cuando meten el ruido del mundo que llevan en sus corazones al templo, y no atienden a razones para aceptar la corrección que les hago por este motivo, es porque hace mucho tiempo han perdido por completo el sentido de la sacralidad.

Para terminar, solamente decir que esta corrección fraterna en forma de denuncia pública demuestra que en mi corazón está el Cordero manso y humilde de Jesús, que se humilla cuando se tiene que humillar y al mismo tiempo el León de la tribu de juda, que ruge cuando tiene que rugir.

Desde este lugar emblemático de España, mendigo las oraciones de todos aquellos cristianos que al menos sean conscientes de este mal y tengan también la buena intención de corregir a sus hermanos con caridad y valentía para poder restaurar las ruinas de nuestra Iglesia.

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